Has filtrado por autor: Bob Rock

Cute Little Buggers

¿A quién no le gustan los conejitos (en 3D)?

Cute Little Buggers

En un pueblecito de Inglaterra aparecen unos pequeños conejitos (en 3D) extraterrestres que enseguida encandilan a la población. ¡Son taaaaan monos! Pero al poco empiezan a desaparecer las mujeres del pueblo. Peor aún, las más atractivas y jamonas, dejando a las esposas gordas y gruñonas junto a sus maridos borrachos (¡ah, la campiña inglesa!). Ante semejante panorama tendrá que enfrentarse el típico héroe cabestro, al estilo de “Evil Aliens”, para acabar con… ¡los putos conejitos (en 3D) del especio exterior!

Metidos en materia (fecal para la ocasión), me ha llamado la atención una película británica llamada “Cute Little Buggers”, pero no lo ha hecho por factor positivo alguno. Desde el horrible cartel con más retoque digital que la cara de Pedro Sánchez, hasta unas imágenes promocionales con más capacidad para provocar la vergüenza ajena que las postales de lagarteranas de cola larga, la cinta de Tony Jopia desprende malas vibraciones incluso en el nombre de su director. Ni más ni menos que un chileno, afincado en Inglaterra, con tres películas a estrenar este 2015, y todas ellas de la misma calidad que su único largo conocido: “Deadtime”, otra película producida por un empacho de “fish & chips” y en la cual andaba hasta Ian Hills de los míticos Judast Priest. Tampoco es que sea mucho decir, pero resulta curioso como Jopia (¡cómo mola decir este apellido borracho!) consigue engañar a antiguallas venidas a menos: por ejemplo a Caroline Munro, no menos mítica que la banda del Rob “leather King” Halford. Bien, la famosa actriz parece tener un rol reservado en esta especie de revisión cutre de “Critters”. Viendo el tráiler uno se pregunta cómo ha acabado aceptando participar… ¡ah, sí! En mi ingenuidad suelo olvidar que, al igual que un servidor, algunas personas han de prostituir sus habilidades para llevarse un mísero falafel a la boca.

Pod

La vaina loca

Pod

Tras recibir un extraño mensaje de su hermano Martin, veterano de guerra, dos hermanos poco unidos entre sí (Ed y Lyla) viajan a su encuentro a una casa familiar aislada junto a un lago helado. Su intención es sacarle de su mundo personal y enfrentarlo a la vida real.
Al llegar verán como la situación se escapa a su control cuando Martin les cuenta una elaborada y horripilante teoría acerca de un ser siniestro que se encuentra atrapado en el sótano.

“Pod” es un nuevo thriller que acaba de dar a luz sus primeras imágenes en el festival SXSW, con el objeto de conseguir un contrato de distribución. A tenor de un interesante y misterioso tráiler, así como de las palabras de sus responsables, parece que dicha misión ha sido un éxito y probablemente este mismo año podremos ver estrenada la cinta, aunque desde luego no en España y tampoco en los cines de su Norteamérica natal. El último trabajo de Mickey Keating, director y guionista independiente, retoma la crudeza visual de “Ritual”, su anterior película para la productora After Dark, y la trama ambigua para narrar un relato donde lo siniestro y lo ambiental parece que van a ser la premisa principal. De hecho, a tenor de la sinopsis y el tráiler, nos quedamos con ganas de saber más, de aclarar algunas dudas sobre el significado de su título (Recordemos que “pod” es “vaina” es inglés): ¿Existirá un componente sobrenatural? ¿Acabará coqueteando con el survival a juzgar de la ubicación de la trama? ¿Optará por la violencia o se dejará llevar por las obvias influencias setenteras que ya sobrevolasen “Ritual?

Clown

El demonio de la sonrisa puntiaguda

Clown

Es el décimo cumpleaños de Jack, pero el payaso contratado para la fiesta no podrá ir. Su padre, Kent, encuentra un viejo traje de payaso en el ático y así salva la fiesta en el último momento. Una vez terminada la fiesta, Kent tiene un problema: el traje y la peluca no quieren salir. Lo que comienza como una broma se convierte rápidamente en una pesadilla infernal. Kent puede sentir el cambio en su interior y la dolorosa transformación de su cuerpo. A medida que una fuerza oscura se va apoderando de sus emociones, un hambre incontrolable crece dentro de su estómago… un hambre insaciable por la carne de los niños.

Sin ser Eli Roth santo de mi devoción, uno de sus últimos trabajos como productor, “Clown”, llama poderosamente la atención gracias a su sangrienta estética. Se trata de una producción de terror sobrenatural con grandes dosis de gore y una puesta en escena macabra, cuya premisa argumental nos recuerda a la del cuento central de la antología “Scary or Die”: un padre que por razones accidentales se ve transformado en un payaso sediento de carne humana. Este arranque, sin ser muy novedoso, me parece una estupenda forma de presentar un cuento de horror completo con su dosis dramática, su línea de gore ascendente y el sempiterno miedo que los payasos provocan. Más de moda que nunca, el concepto de payaso asesino (realmente algo cogido por los pelos) está en auge tanto en el cine como en la vida real; todos hemos oído hablar estos pasados meses del Payaso de Guijón o de las bromas pesadas que en Francia realizaban un grupo de payasos vestidos de payaso. En cuanto al cine se refiere, los “clowns” viven un idilio a través de obras como “Stitches”, el próximo remake de “It”, “All Hallows’s Eve” o la esperadísima “Circus of the Dead”; incluso han encontrado su hueco en la televisión con la cuarta temporada de “American Horror Story”, que incluso desató las protestas oficiales de asociaciones norteamericanas de payasos.

La Casa Fantasma

Fantaxploitation

La Casa Fantasma

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

La Casa Fantasma

”La Casa Fantasma” es la primera reseña de una serie de entregas donde repasaré uno de mis subgéneros favoritos: el de las casas encantadas. Por supuesto el criterio de selección de este especial pertenece al terreno personal y se ajusta a aquellas cintas que considero son señeras de las diferentes interpretaciones, dentro del cine, de la historias de casas malditas. En este caso, “Ghosthouse” representa el lado más casposo y frívolo del asunto. En la próxima entrega viajaremos algunas décadas más al pasado junto a Vincent Price.

En una casa victoriana se produce un horrible crimen donde son asesinados una pareja y su joven hija, años después la casa sigue vacía a causa de los fenómenos que se suceden en la misma. Pero una petición de auxilio por radio, recogida por Paul y su novia, llevará a estos a la misma casa fantasma, donde se encontrarán con otros jóvenes, que pasaban por allí (ejem). Todo ellos deberán enfrentar el misterio tras el espantaso payaso de juguete que fuese detonante de la violenta muerte de los antiguos inquilinos.

“Ghosthouse” sería el resultado de un empacho de “Amityvilles”, “Poltergeists” y “Posesiones Infernales”, en sesión continua junto a un buffet de pasta, sufrido por los delicados estómagos de dos luminarias de la explotación cinematográfica: Joe D’Amato y Umberto Lenzi. Semejante hartón de casas encantadas provocaría unos efectos diarreicos en la mente de nuestros intrépidos italianos capaz de acabar con todo el suministro de desatascador del planeta. Para los que no estén sobre la materia, los dos interfectos son las cabezas más visibles de lo que se dio por llamar durante los ochentas como “italoexploitation”, dícese de copias baratas con boloñesa de cualquier éxito que produjese Hollywood, con una especial obsesión por el terror, la ciencia ficción y la acción (géneros de fácil consumo en videoclub, objetivo concreto de estos expoliadores). Una vez realizadas las presentaciones señalar que la calidad de estas burdas copias siempre dejaba bastante que desear, sus atropellados rodajes tienen que verse reflejados en pantalla por narices, pero también es cierto que cuentan con un saborcillo especial que ha encandilado, entre ellos me cuento, a infinidad de aficionados. Quizás su poder de atracción radique en eso de ser tan malas que resultan divertidas o, y esta es mi opinión, esa extraña cualidad onírica, apoyada por la mala edición y la incapacidad narrativa, que acerca este cine a las pesadillas debido a su desbarajuste y pérdida de control característico.

Lo mejor: Por el lado cómico, las decisiones de los protagonistas así como el muñeco.

Lo peor: La tremenda confusión para exponer un guión más simple que una galleta.