Has filtrado por autor: Manu

Girls against boys

Rape and Revenge Cool

Girls against boys

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Girls against boys

Girls Against Boys es el primer Rape and Revenge netamente moderno que he visto. No soy un gran seguidor del género, por lo tanto es bastante probable que haya otros anteriores. Pero, hasta esta película, las muestras del género que había encontrado remitían, siempre, a los setenta u ochenta, aunque estuvieran hechos en la actualidad (algo que no me parece criticable, ni mucho menos). Sin embargo, en Girls Against Boys no hay una sola referencia a I Spit on Your Grave o The Last House on the Left.

Shae (Danielle Panabacker, Piranha 3DD, The Crazies) se dispone a pasar un fin de semana con su novio (Andrew Howard, Junkie, Blood River, The Devil’s Chair) en las afueras. Sin embargo, a última hora, él decide abandonarla, apostando por su relación matrimonial. Shae trabaja en una discoteca, donde conoce a Lu (Nicole LaLiberte), recién contratada. Es su oportunidad para desfogar y desahogarse, y las dos chicas salen esa noche de juerga. Conocen a unos chicos, y sucede lo que suele ocurrir en las películas de este tipo.

Lo mejor: El dúo protagonista.

Lo peor: La simpleza con la que responde una pregunta pertinente en este tipo de películas.


Bad kids go to Hell

...Y seguro que el infierno es más entretenido que esta biblioteca

Bad kids go to Hell

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

Bad kids go to Hell

No fue una peli que gustara especialmente, pero yo me lo pasé bastante bien con Detention. Me pareció, por encima de todo, divertida. Por esa época, también vi la española Promoción Fantasma (Javier Ruiz Caldera, 2012), e igualmente me sorprendió: bien hecha, ágil y entretenida. Creo que ambas pelis son dos divertimentos hechos con honestidad, cada uno a su manera. Desde el principio, dejan claro qué tipo de producto son; pueden gustarte más o menos, pero no te engañan.

“Bad Kids Go to Hell” tiene puntos en común con ambas: es un nuevo homenaje al cine de los ochenta, con “El Club de los Cinco” (The Breakfast Club, John Hughes, 1985) a la cabeza, y el cine fantástico de por medio. Ahora, si alguno de los dos títulos anteriores te pareció una gilipollez, no deberías ni molestarte en ver ésta, porque ambas son obras maestras al lado de la que nos ocupa.

Seis estudiantes de un exclusivo colegio americano, Crestview Academy, acuden a una tarde de castigo. Sin embargo, poco a poco irán muriendo uno a uno; todo parece tener que ver con el espíritu de un viejo indio a quien expropiaron sus terrenos para hacer la biblioteca en la que ahora se encuentran los alumnos castigados.

Lo mejor: ¿?

Lo peor: Que tiene el descaro de ir de irreverente y trasgresora.


House at the end of the street

Problema de Cimientos

House at the end of the street

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

House at the end of the street

Sarah (Elisabeth Shue, en el papel más desaprovechado de la película de su reciente filmografía) se acaba de divorciar de su marido, y se muda con su hija, Elissa (Jennifer Lawrence) a una casa de ensueño en un vecindario igualmente idílico. El único “pero” es que desde su casa se ve otra en la que, años atrás, sucedieron unos terribles acontecimientos: la pequeña Carrie Anne asesinó a sus padres. Nunca se encontró su cuerpo, y la leyenda urbana es que sigue rondando por el bosque adyacente. Pero lo más probable es que cayese al río y muriese. Lo que sí es cierto es que ahora, esa casa la habita Ryan (Max Thieriot), el hijo mayor de la familia, que sobrevivió a la matanza por encontrarse viviendo con unos familiares.

Una noche, Elissa vuelve a casa caminando cuando Ryan se ofrece a llevarla en su coche. Es el comienzo de una amistad que tendrá consecuencias insospechadas.

Diversión:

House at the End of the Street está organizada en torno a dos potentes puntos de giro. Así que, en dos ocasiones, la trama revelará que las cosas no son exactamente como pensábamos y le dará la vuelta a la situación. Este puede tener sus efectos negativos, pero sí es un seguro contra el aburrimiento. Y, si algo es esta película, es entretenida. Se pasa como un suspiro y se disfruta como un viaje en una montaña rusa: cuando comienzan las bajadas y giros entiendes que ha valido la pena el rato de subida incial.

Lo mejor: Es muy entretenida, y sorprende.

Lo peor: Su construcción es muy artificiosa.


The Factory

Thriller Vintage

The Factory

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

The Factory

Seven, de David Fincher (1995), y El Silencio de los Corderos, de Jonathan Demme (1991), dos thrillers que no necesitan ningún tipo de presentación son, además, dos películas que redefinieron el género y, a su vez, lo perjudicaron. Suele pasar: cuando la sombra de algo es tan alargada, cuesta mucho salirse de ella. El Silencio de los Corderos ofreció, entre sus mil virtudes, al psicópata inteligente por antonomasia. Ante Hannibal Lecter no quedaba más remedio que cagarse en los pantalones. Seven, entre sus mil virtudes, demostró que el thriller podía poner los pelos tan de punta como la mejor de las pelis de posesiones o de muertos vivientes.

Y, por culpa de ambas, los noventa estuvieron plagados de thrillers con psicópatas: El Coleccionista de Huesos (The Bone Collector, 1999) de Phillip Noyce; El Coleccionista de Amantes (Kiss the Girls, 1997) de Gary Fleder; Resurreccion (1999) de Russell Mulcahy; Jaquel al Asesino (Knight Moves, 1992) de Carl Schenkel; Jennifer 8 (1992) de Bruce Robinson… y un largo etcétera.

Si en la enumeración anterior estuviera incluida The Factory no nos daríamos cuenta. La única diferencia con algunos de esos títulos es que hay entre ambos veinte años. Por lo demás, nada: lo protagoniza uno de los rostros más emblemáticos de los noventa, John Cusack (eso sí, con casi cincuenta años); es una producción de Dark Castle, que empezó sus andaduras por aquel entonces (House on Haunted Hill, William Malone, 1999), y cumple a rajatabla con todos los tópicos del género que Seven y El Silencio de los Corderos codificaron, para bien y para mal.

Lo mejor: No aburre.

Lo peor: Ya no tenía sentido volver a hacer lo mismo una y otra vez en los noventa; menos aún dos décadas después.