Paranormal Activity: Lo que de verdad asusta
Análisis de un fenómeno paranormal

Aprovechando el estreno de Paranormal Activity 4 y la llegada del Día de los Muertos, me ha dado por elaborar un análisis, no sé si concienzudo pero seguro que entretenido y muy interesante (modesto que es uno), sobre una saga que, ames u odies, llena los cines de todo el mundo cada mes de octubre. De hecho, bajo mi punto de vista, resulta más interesante todo lo que hay alrededor (proceso de creación, marketing, datos comerciales, anécdotas) que las propias películas. Tranquilos fanáticos de la franquicia, no voy a meterme mucho con ella. Al menos intentaré ser lo más didáctico posible. Empecemos.
Erase una vez un tipo con un puñado de dólares
En 2007 una pequeña película amateur se daba a conocer en el Screamfest Horror Film Festival. Su director, el debutante Oren Peli, había conseguido juntar 15.000 dólares. Eso, su antigua casa, varias cámaras y tres o cuatro actores desconocidos. Peli y la agencia contratada, Creative Films, se encargaron de llevar el DVD por todas las empresas, buscando distribuidor. El primer interesado fue Miramax. Pese a ello, en el Festival de Sundance no aceptaron su pase y no había compañías que quisieran darle una amplia distribución en cines. Todo esto nos lleva a Dreamworks y a…Spielberg. ¿No conocéis la historia para no dormir? A estas alturas es bastante conocido, pero por si las moscas, ahí va: el Rey Midas de Hollywood recibió una copia de Paranormal Activity (a partir de ahora me referiré como PA) recomendada por otros peces gordos de la compañía, entre ellos Ashley Brooks y Adam Goodman. Spielberg se la llevó a casa para verla en privado. Según cuentan, volvió al día siguiente con la cinta metida en una bolsa de basura, advirtiendo que la película estaba maldita (¡!). Después de verla, las puertas del salón se cerraron y no se pudieron abrir hasta que llegó un cerrajero. En nosotros queda pensar si el director de Tiburón (1975) sabe cómo vender un producto o que simplemente está grillado.



