Has filtrado por autor: Carlos Cubo

Skyline

La invasión desde casa

Skyline

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Skyline

Cuando ofrecieron el primer teaser de Skyline, muchos pensaron que se trataría de un bombazo para los próximos meses. El siguiente trailer, más largo y explicito, rebajó un poco esas expectativas. No obstante, incluso antes de dichos avances, se comentaba que podríamos estar ante el District 9 (2009) de este año. Es decir, que una nueva película de ciencia ficción con alienígenas y reducido presupuesto iba a dar la sorpresa. Al final, la cosa ha quedado en bien poco. Por un lado, las cifras en taquilla están siendo mediocres, aunque en ningún caso se puede considerar un fiasco, pues el presupuesto, aunque parezca mentira, ha sido de sólo diez millones de dólares. Por otro lado, y a fin de cuentas el más importante para nosotros, las críticas y opiniones del público están siendo terribles. Los hay que la adjudican el titulo de la peor película de 2010. ¿Y qué piensa el aquí firmante de todo este lío? Pues que Skyline es mala, pero no llega a ser terrible ni tampoco lo peor de este año.

Los hermanos Strause, unos expertos en efectos especiales que incluso tienen su propia empresa al respecto, se iniciaron en esto de la dirección con Alien vs. Predator 2 (2007). Sobra decir que aquella no fue una buena carta de presentación para los aficionados en general, y mucho menos para los fans de las sagas que tocaba. Para su siguiente película querían contar una historia de invasiones alienígenas teniendo el mando de absolutamente todo lo que rodease al proyecto. La única forma de conseguir esa libertad “creativa” fue rascándose los bolsillos, llevando el rodaje casi literalmente a su propia casa y encargándose ellos mismos de los efectos especiales. Así hicieron. Tanto que, como apuntaba en el anterior párrafo, con diez millones de dólares, una cantidad irrisoria para este tipo de producciones, contrataron a unos cuantos actores y actrices de esos que “suenan” pero cuyo caché es poco elevado, se los llevaron al propio edificio donde viven y tienen su estudio de efectos especiales, escribieron un guión de tres folios y dieron comienzo al rodaje.

Lo mejor: El provecho que se saca del poco presupuesto para crear unos efectos especiales muy convincentes, así como alguna escena de acción resultona.

Lo peor: Las interpretaciones, el guión y que más de uno va a sentir que se la han metido doblada con la publicidad.


The Possession of David O'Reilly

Más espíritus de andar por casa

The Possession of David O'Reilly

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  • Título original: The Possession of David O'Reilly
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2010
  • Director: Andre Cull, Steve Isles
  • Guión: Andre Cull
  • Intérpretes: Giles Anderson, Zoe Richards, Francesa Flower
  • Argumento: David acaba de dejarlo con su novia, Sarah. Se siente muy dolido, por lo que acude a casa de sus amigos, Kate y Alex. Una vez allí empezará a tener terroríficas visiones. Unos demonios pretenden hacerse con él.


The Possession of David O'Reilly

El gran éxito de Paranormal Activity (2007, aunque estrenada comercialmente en 2009) ha traído las evidentes consecuencias. Además, es el tipo de película que cualquiera con mínimas nociones de usar una cámara y algunos ahorros en el bolsillo puede llevar a cabo sin que el resultado tenga mucho que envidiar a lo visto anteriormente. De ahí que, en el terreno del subproducto para video club o con intención de ser distribuido en algunos festivales especializados, estén apareciendo varias propuestas con ganas de seguir el buen camino emprendido por aquella. No obstante, un camino que ya emprendieron en 1999 los jóvenes responsables de El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project) o una década antes el inefable Ruggero Deodato con Holocausto caníbal (Cannibal Holocaust, 1980).

Aunque en la introducción hablo de películas realizadas mediante el falso documental, la que nos ocupa, sin manejar el subgénero propiamente dicho, tiene muchos paralelismos y motivaciones similares con aquellas, sobretodo con Paranormal Activity. Lo primero que choca al comienzo de The Possesion of David O´Reilly es el uso de la cámara. Durante los primeros minutos no sabemos si se trata de un personaje grabando, siguiendo a los protagonistas y grabando zonas de la casa, o de un uso caprichoso del propio director. Pronto nos damos cuenta que se trata de lo segundo. Supongo que la intención, como se irá viendo en el desarrollo, es que la propia cámara sea un personaje más, dar la sensación de que somos nosotros los que rodamos los acontecimientos; o incluso, esto es apreciación personal, dar la sensación de que la fuerza maléfica que más tarde hará estragos se encuentra vigilando en todo momento a los personajes.

Lo mejor: Por momentos, consigue inquietar e incluso provocar terror.

Lo peor: Las interpretaciones y el guión flojean en algunas partes, restando credibilidad.


Children shouldn't play...

Los niños no deben jugar con cosas muertas

Children shouldn't play...

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  • Título original: Children shouldn't play with dead things
  • Nacionalidad: USA | Año: 1972
  • Director: Bob Clark
  • Guión: Bob Clark, Alan Ormsby
  • Intérpretes: Alan Ormsby, Valerie Mamches, Jeff Gillen
  • Argumento: Un cineasta venido a menos lleva a su particular troupe de intérpretes de segunda fila hasta un cementerio. Una vez allí le da por hacer un ritual de magia negra para que cobre vida un cadáver robado de su tumba.


Children shouldn't play...

Quisiera darle la bienvenida a nuestro buen amigo John Trent, un cinéfago emperdenido en cuya cabecera de su blog, Ser Cinéfago, según John Trent, puede leerse la siguiente leyenda: El cine, como las demás artes, incluye poder apreciar todo tipo de obras. Esto quiere decir, desde el mayor clásico jamás filmado, hasta la serie Z más cutre y desoladora”. Lo dicho, bienvenido John.

Un cineasta venido a menos lleva a su particular troupe de intérpretes de segunda fila hasta un cementerio. Una vez allí le da por hacer un ritual de magia negra para que cobre vida un cadáver robado de su tumba. Aparentemente la cosa no funciona, y la situación es tomada a broma por la mayoría de los implicados, pero los muertos han oído el mensaje y tienen ganas de salir a comer.

Lo mejor: Los últimos veinte minutos.

Lo peor: Que para llegar a ellos tengamos que tragarnos un bodrio de una hora.