Luz. The flower of evil

Mesias, poetas y fundamentalismo

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Luz. The flower of evil

Juan Diego Escobar Alzate es un joven director colombiano de aspecto romántico (parece salido de un verso de Martín Fierro) que el pasado 2019, y en estos iniciales meses del 2020, ha logrado colocar su primera película en los más prestigiosos festivales internacionales de cine fantástico. Nosotros pudimos verla en el Festival de Sitges y semanas después en Madrid durante el Festival Nocturna. Se trata de una cinta hermética, de diálogos complejos, que recuerda en lo formal al western italiano de los 70, pero donde la acción pasa a un segundo plano, dejando todo el espacio a una lírica densa y contemplativa que requiere de un espectador entregado y preparado para sumergirse en su puzzle.

La cinta presenta a “El señor”, líder de una pequeña comunidad religiosa afincada y aislada en el corazón de la sierra colombiana. Ha secuestrado a un niño, y está convencido de que se trata de el nuevo Mesías. Mientras espera a que este muestre su poder, lidia con sus tres hijas, que tratan de comprender tanto la sociedad que construye su padre como su propia naturaleza femenina.

Lo mejor: Destila talento y nobles intenciones.

Lo peor: supone una escalada libre complicada, con pocos puntos de sujección


Bad boy Bubby

El mito de la caverna

Bad boy Bubby

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Bad boy Bubby

Aprovechando el aislamiento para sacar adelante reseñas que se habían quedado en el tintero y que, de algún modo, recuerden los momentos singulares que estamos viviendo estas semanas, hoy toca el turno de un título muy poco conocido y absolutamente recomendable para almas oscuras, corazones tenebrosos, freaks inadaptados… y amantes del cine único.

Bad boy Bubby” os va a sorprender. Incluso a aquellos que la vieseis en su momento, refrescar su valiente narración, os hará poner en valor su calidad. La película que reseñamos hoy anticipaba, en 1993, muchos de los elementos que Lanthimos expondría en “Canino”. Película que, por otro lado, también bebe las esencias de “El castillo de la pureza” de Arturo Ripstein. Todas ellas toman como punto de partida el concepto platónico del mito de la caverna. Nos presentan a unos personajes que son incapaces de comprender un mundo que vislumbran a través de una óptica distorsionada.

Bubby lleva encerrado en un lóbrego sótano desde su nacimiento, hace más de treinta años. Le retiene su madre que le ha convencido que el mundo exterior es tóxico y que Dios, desde un crucifijo destartalado, le castigará si osa acercarse a la puerta. Los únicos amigos que tiene son las cucarachas, a las que desmiembra inocentemente, un gato y su madre, que lo mismo le castiga que abusa sexualmente de él. La súbita aparición de un sacerdote que afirma ser su padre, hará que el universo que se ha creado se desmorone de la noche a la mañana, enfrentándole a un mundo imposible de asimilar.

Lo mejor: Supone una montaña rusa de experiencias

Lo peor: Tan inclasificable en un género que puede no ser lo que buscas


Void Chair

desde youtube con amor

Void Chair

Se trata de un cortometraje de 2016 que ha tenido un amplio recorrido por festivales, estando seleccionado en la Sección Oficial de Medina del Campo, uno de los festivales de cortometrajes más prestigiosos de nuestro país. En su recorrido de más de 40 selecciones y más de 15 premios destacan los galardones en los festivales de género Horror Hotel Festival o en el Festival de Terror de Torremolinos.

Entre el equipo del cortometraje destaca el equipo de maquillaje Inside FX, responsables de la saga REC, y el equipo Tauro al frente de la postproducción de sonido, responsables de la galardonada Relatos Salvajes.

El monstruo de St. Pauli

Muerte con olor a orina, sudor y alcohol.

El monstruo de St. Pauli

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

El monstruo de St. Pauli

Repugnante, pornográfica, incómoda, brutal, apestosa, descarnada, abyecta, lisérgica, impactante, infecta, ácida, etílica… podríamos pasarnos toda la cuarentena sacando adjetivos que acercasen al lector la experiencia que supone visionar el nuevo trabajo del enfant terrible del cine alemán Fatih Akin.

En su pase en el Festival de cine de Sevilla del pasado año, como también pasó en la Berlinale del 2019, no fueron pocas las personas que se levantaron horrorizadas en mitad de la proyección. Tampoco escasearon los suspiros de desagrado o la gente que volvía la vista en alguna de sus atroces secuencias. Akin ha construido una obra tan fea de contenido como genial y brillante de forma, lo que hace del resultado una experiencia singular para cualquier espectador valiente que quiera pasar un mal rato y asomarse a la parte más deprimente y oscura de la personalidad humana: No sólo la de su protagonista, un asesino disfuncional en todos los posibles aspectos de la psique, sino también la de la mente de sus víctimas femeninas, degradación y humillación hecha carne.

_Corre el año 1974. En los tugurios alemanes se hacinan alcohólicos y gente de mal vivir, sin más ambición que la de disolverse en los vapores etílicos de los licores. “El guante de oro” es una de esas tabernas en las que todos se conocen pero nadie parece echar en falta a nadie. Dentro de este sórdido espacio, donde las cortinas permanecen constantemente cerradas para detener el tiempo, encontramos a Fritz Honka (que será apodado en la realidad como “El monstruo de St. Pauli”), un hombre contrahecho al borde de la deformidad, que vuelca toda su frustración torturando y asesinando a las mujeres que lleva a su casa.

Lo mejor: Hiperrealista fresco de la pobredumbre humana.

Lo peor: La experiencia es nauseabunda