Hellraiser: Judgment

Agonía sepia

Hellraiser: Judgment

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

Hellraiser: Judgment

Para qué intentar engañarnos, esperar algo de una saga que camina por su décima entrega es tarea de locos o idealistas, quizás ambas cosas. “Hellraiser: Judgment”, convenientemente extirpada de su numeración para atraer a potenciales espectadores despistados, regresa con pocos méritos al submundo de los Teólogos de la Orden de la Incisión, como se conoció inicialmente a los cenobitas. Dejando a un lado el desastre cinematográfico que supone esta producción, resulta interesante contrastar el estado de la serie, teniendo en cuenta que han pasado más de treinta años desde su concepción, con la obra original que le dio pie.

“The Hellbound Heart” es el nombre de la novela que el británico Clive Barker llevó exitosamente a la gran pantalla a finales de los años ochenta. Una prolongación de sus primeros relatos, marcados por la revolución del género terrorífico más sangrienta que jamás se haya conocido, esta historia nos presentaba a personajes superados por sus pasiones y levedad para darse de bruces con el precio de las mismas, en forma de una especie de expertos en la dupla placer–dolor, bastante más de esto último. A modo de “deus ex machina”, nuestros colegas los cenobitas se infiltraban en el mundo real de la novela sin moral o justificación religiosa alguna.

Lo mejor: Un arranque muy sórdido y grasiento, aportando nuevos e interesante miembros a la Orden de la Incisión.

Lo peor: A partir del prólogo, todo se va a la mierda hasta un final penoso que mezcla cristianismo y psicópatas de una manera V E R G O N Z O S A.


Death Wish

Bruce es la justicia

Death Wish

Un tranquilo hombre de familia se convierte en una máquina de matar criminales cuando su familia es violentamente atacada por ladrones.

Albergo sensaciones encontradas frente al remake de “Yo soy la justicia” (“Death Wish”). Por un lado soy un gran fan de esta saga, rescatando hasta los casposos momentos de su cuarta parte, aquí estrenada como la segunda en otro alarde de la locura que supusieron unos productos explotados por la “Cannon”. También soy consciente de que la degeneración justiciera no está a la altura de la obra original, cuyas intenciones eran darle al personaje de Charles Bronson un ethos más realista que el de una mera máquina de disparar. En cuanto a la actual versión de Eli Roth mucho me temo que se trate de un arrebato de ego y tontería antes que una película que equilibre las dos vertientes: acción urbana descocada mezclada con drama psicosocial en el otro extremo.

Keep Watching

No sé que me pasa últimamente...

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

Keep Watching

En el cine de terror solemos vivir al filo de la suspensión de la credibilidad. ¿Vampiros, zombis, fantasmas? Hay muchas personas en la vida real que se merecen tales adjetivos, pero ninguno que pueda sobrevivir bebiendo sangre, haya vuelto de la tumba o pueda atravesar paredes. Sin embargo, entroncando con la fantasía, como consumidores sublimamos una parte importante de nuestra racionalidad cuando nos sentamos a disfrutar de otra nueva cinta de terror sobrenatural. ¿Qué ocurre cuando el elemento fantástico desaparece del género? Más allá del thriller existe una pujante industria que se alimenta de psicópatas, invasiones del hogar, purgas gubernamentales y otras lindezas. Hablamos de largometrajes enraizados en el día a día de nuestra sociedad como excusa para las emociones fuertes y sustos de feria, proyectos donde la lógica del relato se convierte en un concepto más delicado si cabe. Podemos asumir que un nihilista moribundo prepare una red de juegos macabros para castigar a sus odiados convecinos, pero nos cuesta aceptar que dicho personaje extienda sus trampas con un ingenio e inteligencia todavía no descubiertos en la raza humana. El equilibrio entre ficción y realismo no suele ser el punto fuerte de las obras que asoman su morro por Almas Oscuras.

Lo mejor: Muy bien editada y montada, por muy falsa que parezca.

Lo peor: Prosaica, predecible y tópica.


November

Una cosa entre tristona y alegre

November

La campesina Liina añora a su compañero de juegos, el pequeño Hans, pero el rubio efebo está inexplicablemente encaprichado con la baronesa alemana que posee todo lo que anhela. Para Liina, conquistar el amor de Hans resulta increíblemente complicado en este oscuro y severo paisaje donde los espíritus, los hombres lobo, las plagas y el mismo diablo convergen, donde el robo es desenfrenado y donde las almas son muy apreciadas, pero también bastante baratas.

Las leyendas estonias del siglo XIX se dan cita en riguroso blanco y negro dentro de “November”, un largometraje muy artístico, fíjense en la vibrante fotografía, que probablemente poco tenga que ver con el horror. Sin embargo sus fríos pasajes, donde lo que más destaca es el extraño humor de los habitantes del este de Europa, contienen una belleza visual gótica que vive en paralelo con los gustos bases del aficionado medio al horror. Además, una excepción no viene nunca mal si sirve para confirmar la regla.