15 películas para 6 meses (Volumen I)

Lo más potente para la primera mitad de 2017

15 películas para 6 meses (Volumen I)

GHOST IN THE SHELL

¿De qué trata? Un Japón futurista. Motoko Kusanagi, también conocida como The Major, es una agente especial cyborg, que lidera el grupo de trabajo de élite Sección 9. El objetivo de esta unidad de operaciones encubiertas dentro de la Comisión Nacional de Seguridad es luchar contra el ciberterrorismo y los crímenes tecnológicos. Con un cuerpo artificial, Kusanagi ha reemplazado la totalidad de su cerebro, lo que le permite ser capaz de realizar hazañas sobrehumanas especialmente requeridas por su labor. Entrenada para detener a los criminales y extremistas más peligrosos, The Major se enfrentará a un fanático ‘hacker’, cuyo único objetivo es acabar con los avances de Hanka Robotic en la tecnología cibernética. Pronto la agente cyborg se verá inmersa en una serie de intrigas políticas y secretos de Estado para encontrar al misterioso informático.

¿Quién está detrás? Scarlett Johansson. Gracias a ella esto ha salido adelante con el presupuesto necesario. Dirige Rupert Sanders, el de Blancanieves y leyenda del cazador. Ojito a los secundarios del reparto: Takeshi Kitano, Michael Wincott, Michael Pitt y Juliette Binoche.

¿Qué se puede esperar?

The Snare

Apartamento para tres

The Snare

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

The Snare

Otra hora y media perdida. Hasta el final he aguantado pensando que, con suerte, “The Snare” (“La Trampa” en un aclarativo castellano) pudiese rozar el ridículo absoluto; y de tan mala terminase por ser divertida. Pues no, el primer largometraje de C.A. Cooper – aquí guionista, productor, camarógrafo, editor, chico de los cafés – es malo a secas, pero con una sequedad que podría crispar los nervios de cualquier budista convencido. Un thriller psicológico de baja estofa que intenta parapetarse en una falsa premisa sobrenatural, cuyo truco se ve venir desde los primeros compases de la película, para articular una falta de historia alarmante con el estilo y ambición de igualarse a “El Resplandor”. Por supuesto en versión barata y con un toque británico que sí puede destacar en cuanto a la parte escabrosa del asunto: pues coprofagia, canibalismo, pedofilia, incesto y violencia de género se dan la mano con el único objetivo de escandalizar al espectador por la vía directa. Ya digo que sin una historia de verdad, también sin unos actores con las suficientes tablas para aportar sutileza, “The Snare” se convierte en un bostezante bodrio de muy señor mío que, además, naufraga completamente en lo que a una estética atractiva se refiere.

Lo mejor: El cerebro humano es capaz de olvidar.

Lo peor: Los planos de la cara de la protagonista, y sólo hay más de mil.


The Lure (Córki dancingu)

Merluzas a la polaca

The Lure (Córki dancingu)

En una Varsovia alternativa, anclada en unos coloridos años ochentas, un par de hermanas sirena son adoptadas en un cabaret. Mientras que una busca el amor con los seres humanos, la otra da rienda suelta a sus apetitos caníbales entre la población masculina de la ciudad.

Pues llamadme obtuso pero no me ha quedado nada claro: ¿de qué corcho va la polaca “Córki dancingu” (o “The Lure” como va a ser conocida en el mercado anglosajón)? La base parece tratar sobre sirenas caníbales, ¿pero todo eso de una Polonia viviendo unos años ochenta alternativos? ¿Musical, drama, comedia u horror? Colorines por aquí, numeritos musicales por allá; una estética impoluta deudora del cine de Wes Anderson y muchos números musicales con tímidos atisbos de romanticismo. ¿Estamos ante una nueva “Liza, the Fox Fairy” o quizás podamos disfrutar de algo más macabro, pero de igual calidad?

Pitchfork

Dinamita pa' los pollos

Pitchfork

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Pitchfork

Quería desengrasar los excesos navideños con un buen “slasher”, nada para mantener la figura como un hachazo directo a las lorzas, y me doy de bruces con un mojón cuyo espíritu está más cerca al de una “caspa movie” que otra cosa. Incluso dudo del grado de humor involuntario vertido en esta versión sangrienta y ortopédica de “UPA Dance”, edición campestre. Es decir, ¿su guionista y director puede tomarse en serio los personajes que nos ofrece? Si ya suele ser insultante este apartado en los “slashers” de toda la vida, aquí roza el trazo grueso de un consumidor habitual de porros “zeppelín size”. Glenn Douglas Packard, que así se llama el culpable tras “Pitchfork”, es un bailarín que incluso formó parte del coro de bailarines de algunas giras de Michael Jackson, el amigo de los chimpancés y otras Almas Oscuras. Con semejante currículo y escasa experiencia como director afronta su debut con la ilusión del que transforma cierta línea autobiográfica en película de terror. Es decir, “Pitchfork” habla de un joven bailarín gay que vuelve a la granja donde se crió… Allí un asesino pondrá a prueba su masculinidad en una especie de metáfora, y os aseguro que esto no me lo invento, cuyas raíces tienen más de republicano, Trump pondría su sello de aprobación, que de alegato a la libertad como persona; ya sea laboral o sexualmente hablando.

Lo mejor: La susurradora de psicópatas y los momentos "UPA Dance", edición "country".

Lo peor: A veces se pone tan seria que deja de ser divertido el reírse de ella, culpa de un asesino tan premeditado en su función que da lástima.