Homicycle
Muertes de alto octanage

La ciudad está siendo acosada por una banda de traficantes de drogas con muy malas pulgas: violaciones, asesinatos, robos, incendios, drogadicción… esa es la estala de un grupo de psicópatas a los que sólo se puede enfrentar un hombre igual de loco. El extraño y misterioso motorista que, sobre su moto de gran cilindrada, limpiará las calles con la sangre de los malvados. ¡Homicycle!
Lo dije la semana pasada y lo seguiré repitiendo esta: no hay nada como un poquito de serie Z como para acabar la semana con alegría, para recuperar descerebrados las fuerzas que nos harán falta para arrancar el lunes. Así que de nuevo, el tráiler de una película que no ganará un Oscar, pero contiene el suficiente interés casposo como para no perderla de visa. En este caso, el consabido homenaje a los ochentas, en concreto una revisión de las explotaciones de justicieros que tanto éxito tuvieron a partir de la saga “Yo soy la Justicia” (Salve Charles Bronson) u otras menores como “El Exterminador”, de la que Homicycle parece beber en cierta manera. Como si “R.O.T.O.R.” hubiese vuelto de las estanterías de nuestros entrañables video clubs, el protagonista de “Homicycle” (¡genial título!) se enfunda el cuero negro de motorista para tomarse la justicia por su mano, volviendo, además, del más allá en otro giro de tuerca que nos recuerda a “El Aparecido”, película de similares características y que protagonizaba, ni más ni menos, nuestro querido Charlie Sheen.
Esta producción Canadiense parece querer seguir el relativo éxito que ya tuviese una compatriota, un exploitation sobre justicieros callejeros con aire “grindhouse”. Y es que “Hobo with a Shotgun” precisamente nacía de un falso tráiler de la famosa dupla creada por Tarantino y Rodríguez. De forma paralela, si de algo pueden presumir “Homicycle” y “Hobo” es la vuelta a un gore artesano, doloroso y desproporcionado que casa perfectamente con la estética retro que gastan en cada fotograma.




