The Vatican Tapes
Al diablo no le pagan las horas extras

Angela Holmes, de 27 añitos, es ingresada en un hospital a causa de un tonto accidente que infecta uno de sus dedos. Tras el ingreso, Angela termina por comportarse de forma muy rara, hiriendo y atacando a todos los que la rodean, incluso sus seres queridos. Sus padres preocupados y devotos acuden a la ayuda de dos sacerdotes que pronto determinan la posesión de la joven; sin saber que el ser que se ha apropiado del cuerpo es una de las entidades más poderosas del Infierno.
Entre pactos con políticos y corromper a monjitas, el diablo no da a basto. Y si hablamos de cine ha llegado un momento en que el Enemigo ha debido abrir una franquicia para atender a las distintas posesiones que dan lugar bajo su nombre. La reflexión sobre el abuso, en cuanto a cintas de posesiones, que sufrimos en el cine de terror se extiende casi hasta los ochentas, lo que no evita que nuevas películas sobre el tema se vayan produciendo por docenas. Desde la serie Z hasta las películas de alto presupuesto, el demonio está de moda (¿alguna vez había dejado de estarlo?) y nos gusta verlo atormentando a nuestros semejantes.
El caso es que la producción que nos ocupa, “The Vatican Tapes”, se lleva la palma en cuanto a la falta de originalidad que vamos denunciado en este subgénero: joven virginal aficionada a los camisones blancos, una pareja de sacerdotes al estilo de las buddy movies, una escena final apoteósica donde se desvelan temibles poderes por parte de la chica poseída… La verdad es que estas premisas provocan más pereza que otra cosa, aunque cierto es que el cine de posesiones, como los slashers, siempre queda resultón en pantalla cuando no experimenta con sus propios límites.



