El mapa del caos

Por fin la catártica culminación de la trilogía Victoriana

El mapa del caos

Reconozco que pocas veces he sentido una emoción tan inmensa como la que experimenté al conocer la noticia del lanzamiento de El mapa del Caos, tercera y última parte de la trilogía Victoriana o trilogía de H. G. Wells, extensa creación literaria presentada por una de las identidades más reconocidas y valoradas del panorama español actual, el escritor Sanluqueño Félix J. Palma. No en vano, un centenar de galardones, entre los que se encuentran el premio de novela Luis Berenguer o el Ateneo de Sevilla, avalan la brillante trayectoria de éste prolijo autor que cuenta en su haber con una nada desdeñable y sólida producción.

Como podrá deducirse a tenor del entusiasmo que derrochan las primeras palabras que encabezan esta review, me confieso ferviente admiradora de la consagrada obra de éste original mago de la palabra. Su primer volumen, El mapa del tiempo, podría calificarse perfectamente como un ejercicio de solvente entretenimiento con claros tintes de inspiración, tanto a nivel argumental como en el ámbito prosaico, en la novela La máquina del tiempo, obra del autor H. G Wells, principal referente y protagonista de cada una de las entregas que componen el elaborado esqueleto de este ambicioso proyecto. Sin embargo, pese al aireado renombre que para el autor supuso ésta primera introducción en el ámbito steampunk, una servidora reconoce no haberse sentido completamente seducida hasta haber completado la lectura de El mapa del cielo, título que da nombre al segundo volumen de éstas crónicas retrofuturistas traducidas en más de 30 países.

Backcountry

No le toques los huevos al oso

Backcountry

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Backcountry

Desde la irrupción Open Water (2003), un survival basado en hechos verídicos que en su día fue catalogado como “una de las películas más impactantes proyectadas en Sundance”, nació un nuevo modo de ver el subgénero caracterizado por una mayor transcendencia a los elementos anexos - casi siempre olvidados – , anteponiéndolos incluso al propio terror en sí. En la mencionada Open Water, el drama, la inhospitalidad, el poder de la naturaleza y el realismo, dejaban a la amenaza (escualos hambrientos) completamente marginada a unos últimos y míseros minutos de lucimiento. Esto abrió la veda a una polarización del público; por un lado los decepcionados, probablemente guiados por las excelentes críticas y que esperaban ver en Open Water al nuevo Tiburón; y los sorprendidos, que encontraron en ella un efectivo drama llevado al límite – personalmente yo me encuentro entre los decepcionados, y siempre he considerado la película como un auténtico plomo fallido que jamás volveré a ver… Aunque reconozco que para su pequeño presupuesto, está muy lograda – . En cualquier caso es innegable que fue un auténtico “boom”; se me ocurren cientos de películas posteriores de similares características desde El arrecife, Black water, Primeval o Frozen (Bajo Cero)…, e incluso thrillers como Donkey Punch o Wolf Creek. Pues bien, ahora con Backcountry llega el debut del peludo grizzly.

Lo mejor: cuando el oso ataca, es un peliculón.

Lo peor: cuando el oso no ataca, dan ganas de cortarse las venas (cuesta creer que esté hablando de la misma película).


Digging Up the Marrow

Quiero que existan

Digging Up the Marrow

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  • Título original: Digging Up the Marrow
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2014
  • Director: Adam Green
  • Guión: Adam Green
  • Intérpretes: Ray Wise, Adam Green, Will Barratt
  • Argumento: El director de cine de terror Adam Green es contactado por un hombre que supuestamente puede demostrar la existencia de monstruos. Así que Adam se embarca en la grabación de un documental que cambiará su vida para siempre.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Digging Up the Marrow

Adam Green es un director de cine de terror independiente que ha ganado cierto estatus con el paso de los años y el avanzar de su carrera, pero ahora se enfrentará a su mayor reto: la petición por parte de un extraño hombre, para dar a conocer al mundo la existencia de una realidad completamente distinta a la establecida. Y es que ese “loco” jura tener las claves de la existencia de una civilización de monstruos que viven en paralelo a nosotros, en concreto la puerta a ese mundo aterrador llamado “el Marrow”.

El mundo del terror, da igual que hablemos de cine, comics, literatura o música; el mundo del terror a veces es una particular parada de los monstruos, círculos cerrados de gente que se siente diferente o cuyos gustos no es hasta una época reciente, en que empiezan a entenderse como algo tan normal o más que la tauromaquia. Sin embargo, los que también participamos en los procesos creativos relacionados con el horror, aquellos que estamos metidos hasta las cejas seguimos siendo observados de reojo, mentes bien pensantes y anquilosadas aun nos muestran menos respeto que a una pandilla de hooligans; por aquello de que es más honorable el deporte que ver a Jason matar campistas en una pantalla. Así que aquí estamos, en Almas Oscuras, una especie de submundo donde los monstruos somos nosotros o los de fuera, da igual, se trata de una cuestión de perspectiva, al final todos tenemos unos “ellos”, como bien decía John Trent en “En la Boca del Miedo”, peliculón del que “Digging up the Marrow” nos trae ecos y sensaciones similares. Quede claro entonces que de una forma retorcida los presentes somos monstruos, cada uno distinto en nuestra deformidad, todos hermosos bajo “las pieles de nuestros padres”.

Lo mejor: Ray Wise y la originalidad de la propuesta. A su vez un tramo final acertado y bien cerrado como pocos.

Lo peor: Un parte central lenta y que revela las debilidades de su guión. Se echa en falta algo más de acción, pero estamos ante una cinta de horror atmosférico y reflexivo.


The Voices

Pesadilla interior vestida de comedia

The Voices

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

The Voices

La directora francesa de adopción e iraní de nacimiento, Marjane Satrapi se demostró como una excelente narradora de historias, adaptando a la gran pantalla sus populares novelas gráficas: primero en clave de animación en Persépolis; autoretrato de la rebeldía adolescente y canto a la libertad bajo la opresión del fundamentalismo islámico. Y después con personajes reales en la igualmente fantástica Pollo con ciruelas; una suerte de fábula adulta sobre el amor, la muerte y las cosas que hacen bella y dan sentido a la existencia. Satrapi hizo gala, en ambas ocasiones, de pulso para abordar con naturalidad y cariño circunstancias de gran dureza vital, de un exquisito sentido del humor y de una sensacional sensibilidad con respecto a la composición, el color y la belleza visual… faltaba ver qué tal se defendería lidiando con un guión de otro autor y The voices le ha brindado esa oportunidad: el resultado es tanto o más merecedor de aplauso que en sus anteriores cintas y vista exclusivamente en el terreno del cine de género, podemos afirmar que nos encontramos ante un título con vocación de clásico que sin duda formará parte de las listas de lo mejor de este 2015 que comienza.

La normalidad de Jerry (Ryan Reynolds) se sustenta exclusivamente gracias a su medicación. Cuando deja de tomarla su mente se separa paulatinamente de la realidad para aterrizar en un mundo mucho más sencillo y atractivo donde, acompañado de las voces de sus mascotas, la vida es más cómoda y asequible a su sensible y delicada personalidad. Su gato, el señor bigotes, le recuerda lo peligroso de su condición y lo artificial del mundo que se ha creado, mientras que su perro Bosco le anima a continuar en el deleite y le felicita por su nobleza. Aconsejado por ambas voces, decide pedir una cita a la chica de sus sueños: su compañera de trabajo Fiona (Gemma Arterton ), comenzando un peligroso brote de locura del que sólo será medianamente consciente su preocupada terapeuta (Jacki Weaver). Pronto comenzarán las muertes y Jerry tendrá que lidiar con su pasado, su cordura, sus víctimas y sus mascotas…

Lo mejor: Terror, humor, ternura y sangre a partes iguales. Los créditos finales son excelentes.

Lo peor: La infancia de Jerry me resultó demasiado desasosegante... Pufff!