Death Trip

Vacaciones al estilo Thai

Death Trip

Lin y An sufren un accidente durante su viaje de negocios por Tailandia. Lin sobrevive, pero no recuerda nada de lo ocurrido en Tailandia. An muere. Lin ocupa el lugar de An y reinicia una nueva vida. Sin embargo, fenómenos extraños suceden a su alrededor constantemente, incluso poniendo en peligro su vida. Ella sospecha que el causante de todo sea un amuleto de Buda que se encuentra en Tailandia. Así que reclama la ayuda de Chen, psicólogo y exnovio de An. Tras la hipnoterapia, Lin recupera sus recuerdos, pero los fenómenos extraños empeoran. Chen visita a un experto en el amuleto de Buda para salvar a Lin.

Leon Liu, el director de Death Trip, insiste en que, a pesar de que nos vamos a encontrar con fantasmas, espíritus y poltergeists de todo tipo, la suya no es una película de terror al uso. Define su obra como “una película de terror en su exterior, que esconde un thriller en su interior”; y añade que su objetivo principal cuando afrontó un reto como el de Death Trip no era sobresaltar al espectador, si no más bien “Contar una buena historia, expresar emociones, creando una sensación de película de calidad, contando una historia delicada y unos personajes ricos y completos.” ¿Y más allá de las impresiones del propio director hacia su propia película? Pues en realidad no tengo mucho más que ofreceros. No he encontrado demasiada información acerca de Death Trip; ni reseñas, ni participaciones en festivales, ni premios, ni fechas de estreno…

Her name was Torment

Agitadores de conciencias

Her name was Torment

Sexo, dolor, tortura, perversión. Un escabroso viaje con destino al erotismo, la violencia, el dolor y lo desconocido (y para que no haya maletendidos señalar que esta es la traducción de la escueta sinopsis que aparece en la página web oficial de la película).

Y siguiendo con las traducciones, si os pasáis por la mencionada página web de Dustin Mills Productions podréis leer un lema que reza: “Experimenta el horror, risas, sangre, lágrimas y gratuidad de las películas de Dustin Mills Productions. Te garantizo que nunca has visto películas como esta”. Sospecho que el autor de dicha sentencia no es otro que el propio Dustin Mills, un director de Ohio especializado en películas de explotación de ínfimo presupuesto que cuenta con una amplia filmografía en la que se incluyen títulos como Night of the Tentacles, Skinless, o Easter Casket. Su nuevo trabajo se titula Her name was Torment, una película de apenas 50 minutos de duración, con ínfulas de pieza de video-arte, en cuyo tráiler se incluyen imágenes de violación, tortura, sado-maso, necrofília… Vamos, un plato apto únicamente para los paladares más exquisitos y que las primeras críticas publicadas en la red (todas ellas muy generosas) no tienen ningún inconveniente en comparar con películas del calibre de A Serbian Film, August Underground o Nekromantik. De hecho a mi el trailer me ha traido a la memoria The Bunny Game una película de 2010, rodada en blanco y negro, que tuve el dudoso placer de disfrutar hará un par de años y que jamás me atreví a reseñar en Almas Oscuras (no supe por dónde cogerla).

Lost Place

Echando de menos a Joe Dante

Lost Place

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Lost Place

Lost Place está, como su propio título indica, en un lugar perdido. En territorio de nadie. Seguramente, es demasiado aterradora para un prematuro adolescente, pero bastante naif para un adolescente y un adulto. Y, definitivamente, una tontería para cualquiera mínimamente curtido en cine de terror. De hecho, cuenta con la “estrella” infantil-juvenil alemana François Goeske, con lo que la operación calculada hasta el más mínimo detalle para conseguir un superéxito de taquilla huele que apesta. Para más señas, está rodada en 3D (y quien escribe no puede ser más defensor del 3D cuando se trata de ampliar las posibilidades de diversión de una película).

Daniel (François Goeske) y su amigo Thomas (Pit Bukowski) han quedado a través de un chat con dos chicas, Jessica (Josephine Preub) y Eli (Jytte-Merle Böhrnsen) para llevar a cabo una excursión de geolocalización: o sea, buscar una caja donde alguien ha dejado un regalo (tipo un libro o un mensaje) con la ayuda de un GPS. Las coordenadas les dirigen hasta un antiguo camping abandonado que parece estar dentro de un recinto militar rodeado de señales que indican “actividad radioactiva. No pasar”. Los jóvenes ignoran las advertencias y entran…

Lo mejor: su factura técnica es perfecta.

Lo peor: no satisface ni a adolescentes ni a adultos.


Zombie Fight Club

Caspa made in Taiwan

Zombie Fight Club

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Zombie Fight Club

En un bloque de apartamentos plagado por la delincuencia se detona el principio del fin. El arranque zombie que todos esperábamos se produce entre traficantes, drogadictos, mafiosos y mujeres pechugonas: el mejor sitio para contemplar como la humanidad se va a la mierda. Entre medias, una redada da pie al encuentro entre un policía y la chica de un camello de poca monta; ellos serán los que nos conducirán a una nueva era donde un loco se ha erigido supremo señor de los zombies, con su hija no-muerta muy cerca de él, y obliga a los menos afortunados a saciar su ansia de dolor en la arena de lucha… ¿quién no se apuntaría a semejante fiesta?

Uno no sabe que esperar cuando accede a títulos tan extremos como “Zombie Fight Club”. En concreto, y dado el origen taiwanés de la propuesta, no pensaba hallar ningún paralelismo con las conocidas obras del splatter japonés actual (principalmente los productos de la factoría “Sushi Typhoon” o anteriores como “Tokio Gore Police” y “The Machine Girl”) y sin embargo la experiencia se sitúa a la misma altura en cuanto a violencia. El nivel de gore transita muy alto y poco a poco se va adueñando de la pantalla en prejuicio de apartados más serios como actuaciones o dirección.
Tampoco creí que me enfrentaría a una versión radicalizada de los títulos de zombies de la infame productora “The Asylum”, pero precisamente son las comparaciones respecto a la locura argumental, al igual que el abuso de efectos digitales, que caracterizan a las obras de la productora norteamericana, las que mejor casan con “Zombie Fight Club”; añadiéndole un punto de velocidad que sólo el cine oriental, cuando pone la directa, sabe plasmar en pantalla.

Lo mejor: La falta de límites a la hora de exponer situaciones o muertes: ¿lo has imaginado?, aquí lo tienes.

Lo peor: Una narrativa inexistente, una pesadilla provocada por la fabada tiene mil veces más sentido y mejores fx que Zombie Fight Club. A evitar si quieres ver una película seria.