Alien Abduction

Otra sonda anal

Alien Abduction

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Alien Abduction

Una familia de urbanitas se van de paseo al monte. Para nuestra fortuna, el más pequeño del clan porta entre sus manos una cámara de la que no se despegará ni para cagar. Pobrecito, al ser autista es la única mascota que le han dejado tener. En la dichosa montaña, por lo visto, se han producido múltiples avistamientos de luces. ¿Estrellas fugaces? Sí, claro, montadas por entrañables hombrecillos grises. Simpáticos extraterrestres que usan la montaña como coto de caza.

En mi obsesión por ir reseñando todo “mockumentary” o “found footage” que acabe en mis manos, hoy le toca el turno a “Alien Abduction”, cinta de 2014 de la cual varias personas me hablaron de forma bastante positiva. Una vez vista, y con la decepción como principal sentimiento en mi haber, supongo que los comentarios positivos venían dados por el frágil estado que atraviesa el cine de terror en la actualidad y, en concreto, el bajísimo nivel que ofrece el formato cámara en mano. Está claro, y ya lo hemos ido comentando en otras reseñas, que el presupuesto cuenta un papel importante en este tipo de producciones, algo curioso cuando los resultados deberían, más que en un film al uso, estar asociados inherentemente a la definición del guion, mucho más importante si cabe cuando estamos hablando de películas que juegan con la suspensión de la realidad.
Sin embargo, plasmar una situación fantástica/sobrenatural de forma creíble requiere de medios. A diferencia de otros géneros, la credibilidad pasa por equilibrar muy bien la capacidad visual de los realizadores con el control de un libreto que debe dejar las flipadas para los que pueden manejarlas. Un buen ejemplo de porque otros géneros lo tienen más fácil para aplicar el formato los podéis encontrar en “This is Spinal Tap” o “Project X”.

Lo mejor: Tiene bastante acción y se pasa volando. Además cuenta con una estupenda edición.

Lo peor: Poco creíble, resulta tan predecible que no aporta nada en cuanto a su historia y desenlace.


The Last Showing

Sube el precio de las entradas

The Last Showing

Actualizado tráiler

Un operador de una sala de cine recibe la noticia de la jubilación anticipada ante la renovación de los equipos de proyección. Desquiciado por perder lo que más ama, idea una venganza que incluye a una pareja encerrada a su voluntad en las multisalas donde trabaja. Usando las cámaras del circuito de vigilancia, el operador aspira a crear una película como nadie olvide jamás.

Que Robert Englund, el único y verdadero Krueger, vuelva a participar en una película de horror siempre es motivo de alegría entre los aficionados. A pesar de la calidad, día a día menguante, de los proyectos en los que Englund se embarca alegremente, a sabiendas de que le debe su supervivencia al género y el género le debe parte de su popularidad actual. Que Englund es un enamorado del terror no hace falta decirlo, su participación en más de cien obras del corte, así como sus incursiones dentro de la dirección, son el mejor testamento de un amor inquebrantable, con encantadores paralelismos a la carrera de otros personajes queridísimos como Naschy o Lugosi. Podemos poner en duda la coherencia de la filmografía de Englund, preguntarnos si hizo bien adentrándose en la ponzoña del terror, alejándose por voluntad propia del cine comercial. Quién sabe, quizás fue realista y se supo poseedor de unas aptitudes muy específicas que, sin embargo, lo alejaban de las interpretaciones de altos vuelos, condena inherente a los actores con gran capacidad histriónica. De la forma que fuese, un servidor agradece que con más de sesenta y cinco años, bien llevados, nuestro legendario actor siga colaborando y aportando su granito de arena en casi cualquier producción de género que se ponga a su alcance.

Haunting of Cellblock 11

En Chirona cazando fantasmas

Haunting of Cellblock 11

Un grupo de cazadores de fantasmas deben dar lo mejor de sí mismos para tomar parte y salir airosos en el competitivo mundo de los programas de televisión sobre fenómenos paranormales, lo que les lleva hasta una cárcel perseguida por un pasado espantoso, y cuyo interior esconde muchísimas más sorpresas de las que esperaban.

Tenía todos los números para engrosar la ya de por sí extensísima lista de found-footage o mockumentary que se han producido durante los últimos años. Pero por lo visto en el tráiler de Haunting of Cellblock 11, finalmente no ha sido así… y personalmente es algo que agradezco (sufro lo que se conoce vulgarmente como el síndrome de “hasta las pelotas del found-footage”). Haunting of Cellblock 11, también conocida como Apparitional, nos remite, irremediablemente, a la magnífica Grave Encounters y a su no tan magnífica secuela. La película, escrita y dirigida por Andrew P. Jones, todo un especialista en el tema que en 1999 dirigió el documental para televisión ISPR Investigates: Ghosts of England, ya ha podido verse en algunos festivales especializados en los que ha obtenido muy buena acogida. Las reseñas positivas de Haunting of Cellblock 11 señalan como gran aliciente de la película, la seriedad y la fidelidad con la que retrata todo el proceso de producción de un típico programa televisivo de cazadores de fantasmas, desde la adquisición del equipo de grabación, la mención a la historia sórdida que envuelve a la prisión, las entrevistas, el propio devenir de la investigación, etc… Como punto negativo se señalan unos efectos CGI que, en muchas ocasiones, resultan bastante patéticos. Os dejo con el tráiler y algunas imágenes de Haunting of Cellblock 11.

Summer of Blood

Hipsterada vampirica quiere ser tu amigo

Summer of Blood

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Summer of Blood

Soy un gran admirador de la comedia indie, aunque parezca que muchos acaben de descubrirla y la describan como una simple tendencia “hipster” o que para muchos otros sea sinónimo de “basura intelectualoide o de contenido aburrido”. La prefiero a Woody Allen y sus dramáticas y somnolientas películas (lo siento, es lo que pienso. Una comedia debe hacer reír… o al menos intentarlo y no pasarse al público por el aro). Hay un par de directores, como son Wes Anderson y Whit Stillman, que me parecen unos genios; y no tengo muy claro si es únicamente una cuestión de gustos muy personales o si realmente disfruto con sus personajes presuntuosos, tontorrones e insoportables (muchos de ellos un poco sociópatas) que siempre están pensando en el lugar que ocupan en este mundo, envueltos en una locura descomunal tan realista… como surrealista. Las películas de estos dos tipos, al margen de ofrecerme un desfile de personajes caricaturescos, excéntricos y sumamente histriónicos que en la mayoría de ocasiones suponen un acierto; suelen divertirme y hacerme reír. Lo reconozco: gozo viendo este tipo de majaderías, entre las cuáles incluiría a este Summer of Blood. Por supuesto si todo esto no te convence, no esperes más y cambia de canal. Si por el contrario estás dispuesto a enfrentarte a esta divertida parodia de la serie Girls repleta de vampiros, personajes cuarentones gilipollas, y un argumento que ya has visto mil veces antes pero que, tal y como está servido para la ocasión, no dudarás en disfrutar de nuevo; no lo dudes: Summer of Blood es tu película Y TIENES QUE VERLA.

Erik Sparrow (Onur Tukel, que protagoniza y dirige) es un cuarentón inmaduro que sigue sin encontrar su lugar espacio-tiempo. Lleva un tiempo saliendo con Jody, quien se le declara una noche de verano; petición que Erik rechaza. Su único objetivo es a vivir sin una meta en el horizonte. Vaguear en un trabajo que odia y masturbarse en el baño con una fotografía asexual de Penelope. Hasta que un día todo se desmorona: Jody le ha abandonado por otro y ahora la acosa todos los días, el trabajo se le hace cada vez más insoportable y su sexo es descrito como una cagada. Así que nuestro amigo, abatido, vagabundea por el mundo hasta que un día, en mitad de la calle… deja de ser humano y conoce la otra cara de la moneda. Y como os podéis imaginar todo empieza a cobrar sentido. Erik sigue siendo gilipollas, pero ahora es un gilipollas con mucha suerte… lo cual es genial.

Lo mejor: ¡Onur Tukel es DIOS! Memorable el momento pasamontañas.

Lo peor: un poco más de originalidad no le habría venido mal. Es demasiado clásica.