Dimensiones Ocultas

Michael, un nuevo héroe

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Dimensiones Ocultas

A ver de qué va la película

Tenemos a Michael Smith, el del pelo ensortijado, con su pijamita de dinosaurios cumpliendo dieciocho años (¡ya puedes follar Michael!). Sus amigos, unos tremendos subnormales, llevan a la postparty de cumpleaños la nueva “niña” del instituto, un bellezón de los que hace época llamado Alejandra, y una tabla ouija (¿¡pero no os han enseñado en el insti lo peligrosa que es!?). El amor brota de forma espontanea, y las hormonas toman las riendas de Michael que se presta a jugar a la ouija aunque teme a una entidad llamada Virgil. ¿El demonio? Sí, un demonio sin oficio ni beneficio cuyo mayor deseo es robarle el “hit-parade” a Jason y Freddy.
Sometido a fuertes visiones, el pobrecito Michael tendrá que ser testigo, desde la cómoda distancia de su cama, de la muerte de todos y cada uno de los asistentes de la práctica de ouija. Pero el amor todo lo puede, y con la ayuda espiritual de los enviados del inframundo se enfrentará al demonio (que muchos poderes pero mata a sus víctimas a cuchilladas) para en una vibrante conclusión hacer el ridículo como sólo un adolescente podría hacerlo.

Resumiré “Dimensiones Ocultas” (editada como Don’t Panic, pese a su origen mexicano, y conocida también como “El Secreto de la Ouija”) en una sola frase: es como si un chaval de quince años hubiese metido todos los tópicos del slasher sobrenatural de moda, allá por 1988, y los hubiese vomitado sin pensar, sobre una trama narrada a trancas y barrancas entre personajes infantiles y horteras. Pero si rascamos la superficie nos encontramos con una obra maestra de la caspa. Una cinta tan llena de humor involuntario que acaba convirtiéndose en una comedia en toda regla con gags que funcionan casi tan bien como en cualquiera de las partes de “Agárralo como puedas”. Precisamente es esta cualidad delirante la que se presenta más complicada de resumir, estamos en toda regla ante un “ver para creer”.

Lo mejor: El pijama de Michael y las cejas de Alejandra.

Lo peor: Es babosa hasta decir basta.


Limp

Amor en conserva

Limp

La película sigue el deterioro de una relación contada a través de los ojos de un hombre cuya mente está maltrecha a causa del aislamiento. Desesperado por encontrar compañía, el hombre inicia una relación con una mujer a la que ha matado. Pero no pasa mucho tiempo antes de que el cadáver comience a deteriorarse y la relación siga su ejemplo. A medida que el mundo que el hombre ha construido alrededor de su relación empiece a escapar a su control, se impondrá la cruda y devastadora realidad de lo que ha hecho… y lo que debe hacer.

El irlandés Shaun Ryan es el director y guionista de Limp, una pequeñísima película que ha contado con un exiguo presupuesto de 900 €, que inició su rodaje en 2012, y que tras más de dos años de post-producción por fin parece ver la luz al final del túnel. Limp se estrenó el pasado mes en el Seattle True Independent Film Festival, y desde entonces ha cosechado pocas reseñas… pero muy entusiastas. Todas ellas coinciden en señalar a Limp como un intenso drama dotado de un robusto y sorprendente guión y agraciado con una impresionante actuación de su protagonista principal, Eoin Quinn. Por supuesto el hecho de tratarse de una película de tan escaso presupuesto, unido al hecho de tocar un tema tan espinoso como la necrofília (aunque, por lo visto, el acercamiento que propone Ryan, intimista y elegante, poco tiene que ver con la salvajada que nos brindó el alemán Jörg Buttgereit, a finales de los 80, en su díptico Nekromantic), dificultarán la distribución de una película que parece condenada al circuito de festivales especializados. Espero equivocarme…

The Hunted

¿Cámara en mano? ¡Ouh yeah!

The Hunted

En un intento de crear su propio programa de televisión, Jake y Stevie se dirigen a las densas y solitarias montañas de West Virginia. Equipados con sólo su arco y una cámara, tienen tres días para cazar una pieza lo suficientemente grande como para captar la atención de una cadena de televisión.

Una vez que encuentran el enorme animal se ponen manos a la obra rápidamente. Pero a medida que el sol se pone, se dan cuenta que no están solos. Una fuerza sobrenatural parece estar al acecho en el bosque… y ahora ellos están siendo cazados.

Como si sólo existiera el formato de cámara en mano dentro del género de terror (¿para cuándo los anuncios rodados como si fueran “found footage”?), ante la sequía estival de estrenos y noticias interesantes vengo a hablaros de un producto cuyo estreno se supone para el próximo nueve de septiembre en su Estados Unidos natal, aunque las primeras noticias datan del año pasado. Hasta el momento sabemos que se trata del debut en la dirección de Josh Stewart, protagonista de “The Collector” y “The Collection” – dos obras que pese a sus detractores contienen el suficiente entretenimiento como para ser recordadas en años venideros -, el cual también se anima con el libreto que parte de la afición del actor por la caza. Antes de que la protectora de animales se nos eche encima por dar pábulo a semejante acto atroz (la caza recreativa), comentar que la película dice estar basada en experiencias propias de Stewart, muy aficionado a la caza durante la juventud, de hecho los parajes que acogen la trama pertenecen a la zona natal del actor: West Virginia.

Deadgirl

El oscuro drama de hacerse mayor

Deadgirl

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Deadgirl

Reeditamos la reseña de Deadgirl, publicada originalmente el 24 de junio de 2009.

¿Es posible apuntarse un triunfo con una película cuyo éxito depende exclusivamente de una controversia que quizás al espectador no le interese lo más mínimo? La pregunta encierra su propia respuesta. Depende del espectador. Porque “Deadgirl”, drama juvenil con tintes de horror dirigido por Marcel Sarmiento y Gadi Harel, fundamenta toda su fuerza en un dilema (in)moral y deshumanizador en el que quizás a muchos no les interese entrar: ¿tú que harías en su misma situación?

Ricky y JT son dos amigos y compañeros de escuela a los que asedian los problemas propios de buena parte de su generación: la alienación, la incomunicación, el no sentirse cómodos con sus propias vidas, con sus familias, con el sexo… Un mal día deciden prescindir de sus clases y se dirigen a un manicomio abandonado con el reconfortante objetivo de beber cerveza y destrozar las instalaciones (o lo que queda de ellas). Al bajar al sótano del edificio descubren el cuerpo desnudo de una chica envuelta en plástico y atada de pies y manos con cadenas de hierro. La chica está viva (o al menos eso parece…). La respuesta de Ricky es inmediata, liberar a la chica y llevarla a la policía. Pero JT tiene otros planes reservados para su nuevo descubrimiento. Pretende convertir a una criatura supuestamente desvalida e indefensa en su esclava sexual.

Lo mejor: Expone lo peor de la naturaleza humana.

Lo peor: El excesivamente obvio giro final hacia un subgénero harto conocido por todos. Y también el ritmo algo lento de su inicio.