Inexorable

La mano que mece Du Welz

Inexorable

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Inexorable

Esto lo hemos visto muchas veces. Venga, a todos nos viene rapido a la cabeza La mano que mece la cuna (1992), aquel thriller que se convirtió en leyenda de las sobremesas televisivas en los noventa. También vienen recuerdos de otras muy populares como Misery (1990), o más recientes, Parasitos (2019) y otra joyita de la que no daré más datos, pues caería en el destripe. Sin embargo, aunque los referentes son claros y sobre el papel, innovar no está en sus planes, Inexorable consigue la suficiente personalidad con la dirección del muy interesante Fabrice Du Welz. Por cierto, ¿os acordáis de Du Welz?

Os pongo al día: este cineasta belga, arrancó su carrera con una de las mejores propuestas que surgieron de aquel terror extremo francés. Os hablo de Calvaire (2004). Vale, no es francesa, sino belga, pero creo que podemos incluirla en la movida. No obstante, película muy discutida, amada y odiada a partes iguales y poco recordada en comparación con las grandes del movimiento. Pero siempre la recomiendo, eso sí, en un acto de valentía. Luego llegó la menos acertada Vinyan (2008), pero volvió a liarla con la genial Alleluia (2014). Hasta aquí su etapa raruna y transgresora.

Lo mejor: Reencontrarnos, en gran medida, con el Du Welz de los inicios. Sobre todo, en su tercio final.

Lo peor: Puede ser demasiado pausada/densa en su primera mitad. Ya nos conocemos la historia.


Todo a la vez en todas partes

The power of love

Todo a la vez en todas partes

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Todo a la vez en todas partes

Parapetados tras el seudónimo Daniels, se esconden los realizadores Dan Kwan y Daniel Scheinert. Curtidos en el mundo del videoclip y la publicidad su trabajo anterior, Swiss army man, dejó estupefactos a los espectadores de festivales fantásticos (ganó Sitges) y de cine en general con su astracanada historia de amistad entre un náufrago y un cadáver, y su divertida y surrealista forma de contarlo. Han pasado unos cuantos años desde entonces. Ahora regresan a la carga con energías renovadas y potenciando todos los aspectos que ya nos sorprendieron con la, sensacional para este que firma y estúpida para otra mucha parte del público, Todo a la vez en todas partes.

Disfrazado de cinta de acción de artes marciales, este título es muchísimo más; se trata de una aventura de dimensiones impensables (nunca mejor dicho) en sus primeros compases, plagada de humor de todos los pelajes y de una interminable sucesión de guiños tanto al cine de entretenimiento como al de autor… todo ello a lo largo de un extenuante metraje de dos horas y veinte de duración. Estos 139 minutos nos recomiendan el ver la cinta a ser posible en cine, ya que las interrupciones de la vida actual pueden terminar por interrumpir una experiencia que se tiene que disfrutar del tirón.

La protagonista de esta historia es una mujer asiática en plena crisis. Su matrimonio, su negocio y su hija son una decepción. Parece que a lo largo de su vida ha tomado todas las decisiones de forma errónea. Ese día, camino de una inspección de hacienda donde posiblemente pierda su negocio de lavandería, desconocedora de que su marido quiere plantearla una separación y tras haber negado a la novia de su hija para no confesar a su propio padre que su nieta es lesbiana, todo en su vida va a cambiar. En el ascensor su marido se comportará como un perfecto desconocido. En unos pocos segundos, le colocará en la oreja un extraño dispositivo que la permitirá moverse entre las infinitas versiones de ella misma que pueblan el multiverso. Súbitamente se verá inmersa en una batalla para salvar su realidad, y el resto de las realidades paralelas, de una misteriosa invasora.

Lo mejor: Su absoluta libertad llena de excesos e incorrecciones.

Lo peor: Su duración y rareza pueden causar mucho rechazo.


Men

Alex Garland + A24

Men

La unión de un tipo como Alex Garland, como director y guionista, y la gente de A24 dandole, supongo, bastante libertad creativa, tiene que ser, por narices, un producto que no deje a nadie indiferente. Ya se sabe, podrá gustarte o no, entusiasmarte o terminar por odiarla, pero indiferente no quedas. Es marca A24, y viene siendo marca Garland, que se hizo un nombre firmando guiones para Danny Boyle: publicó la novela La playa, que adaptó Boyle en el 2000, y a partir de ahí 28 días después (2002), Sunshine (2007), ya por separado Dredd (2012) y se lanzó a dirigir con la aplaudida Ex-Machina (2014) y la más discutida Aniquilación (2018). Lo que quedó claro con estas propuestas como director, es que no le interesa contentar a todo el mundo. Tiene un sello personal, por ahora no lo cambia por nada y encuentra sitios, como ahora con A24, donde seguir plasmando su visión. Y es que, precisamente, la que nos ocupa, ya puede considerarse su película más controverida a nivel de opiniones.

Resident Evil

¿Es la buena, Netflix?

Resident Evil

Resident Evil. Para muchos, solo oír hablar algo, lo que sea, de una nueva adaptación a cine o televisión, supone arquear la ceja y activar el modo pesimista. Lo entiendo, de verdad. No soy uno de esos detractores, haters y demás, que quemarían toda copia de la saga dirigida por Paul W. Anderson y protagonizada por Milla Jovovich. La primera entrega, de hecho, me parece muy potable. Digo esto, sin entrar a comparar con el videojuego ni valorarla como adaptación. Sea como fuere, el éxito comercial de las mismas está ahí, y a propiciado que, concluida la saga, no se quiera dar por cerrado el negocio. Después de algunas interesantes películas de animación directas a video, llegó el intento de reiniciar la franquicia en cines con Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City (2021). La idea era dar un tono más oscuro, terrorífico y fiel a los videojuegos. La idea, vaya. La película no ha funcionado ni en taquilla ni en opiniones. Así, y salvo sorpresa, queda finiquitado el intento de renovación. Pero claro, no contaban con Netflix.