Rampage 2: You End Now

¿Preparados para la nueva masacre?

Rampage 2: You End Now

Cuando uno piensa en Uwe Boll, solo le viene mierda a la cabeza. Eso no lo vamos a discutir, y creo, hay pocos que tengan ganas de discutirlo. Sin embargo, el cineasta detrás de cosas como House of the Dead (2003), BloodRayne (2005) o En el nombre del rey (2007), tuvo una especie de iluminación cuando se sacó de la manga Rampage (2009). Como si de Un día de furia (1992) llevado a sus últimas consecuencias se tratase, Boll nos ofrecía un brutal juego maquiavélico, con un joven, Bill Williamson, llevando su locura y descontrol a toda la sociedad. Claro que, nos guardaron para el final un valiente giro argumental que viene muy bien para continuar con las andanzas de este asesino de masas.

Del argumento poco se sabe, y poco hace falta saber, más allá de que se sitúa dos años después de los acontecimientos previos y que la nueva escabechina la llevará a cabo Williamson en el edificio de una cadena de televisión.

¿Cine terrorista? ¿Violencia gratuita? Rampage y, probablemente Rampage: The End Now, son esas películas que los mentes estrechas utilizan para hablar de cómo la violencia en el cine puede crear psicópatas en la vida real. No voy a entrar ahora en debate sobre ello, pues esto es simplemente una noticia y no dispongo de tiempo ni espacio suficiente. La única razón por la que la película de Uwe Boll no escandalizó a medio mundo fue por su limitada explotación comercial. Veremos que sucede con la secuela, aunque tiene pinta de pasar desapercibida más allá de los circuitos limitados.

Open Grave

¿Quiénes somos?¿De dónde venimos?

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Open Grave

El recurso de la amnesia ha dado mucho, muchísimo, de qué hablar a la hora de narrar historias. Ha sido durante años la coartada más manida para desarrollar tramas en los videojuegos. En el cine ha tocado todos los géneros: desde la acción de Bourne a la comedia de Colega ¿dónde está mi coche? o Resacón en las vegas, el drama en Anastasia o París Texas… la lista es interminable. Pero si hay un género en el que esto de la falta de recuerdos ha hecho estragos es sin duda en el suspense y el terror: Desde el bloqueo de la protagonista de La escalera de caracol a Marnie la ladrona o “Recuerda ambas de Hitchcock, en referencia a títulos clásicos, a La noche de los cristales rotos, Memento, Mentes en blanco, Saw o Pamdorum en títulos más actuales a los que se suma, como ya podéis imaginaros, la que hoy nos ocupa.

John (Sharlto Copley) despierta en plena noche en el interior de una piscina que, plagada de cadáveres en descomposición, hace las veces de enorme fosa común. John no recuerda quién es ni ninguna otra cosa de su vida anterior a ese momento. Cuando se refugia en una casa cercana descubre un grupo de personas que como él acaban de despertar de un trance sin recordar absolutamente nada. Entre recelos y misterios el grupo comienza a explorar los dominios de la casa, que se encuentra en medio de ninguna parte, y a descubrir que están rodeados de individuos afectados por una extraña locura.

Lo mejor: Buenas actuaciones y buena factura.

Lo peor: Guarda sus secretos hasta casi la conclusión y al llegar a los mismos se ha perdido el interés.


Zombeavers

¡Los que faltaban!

Zombeavers

Verano STOP Unos grupo de atractivos jóvenes con ganas de fiesta STOP Una cabaña junto a un lago STOP Unos castores zombificados STOP

Así de breve es el telegrama que nos mandan los responsables de Zombeavers (Beaver.- Castor): ¿bikinis, castores asesinos, mutaciones, sangre a raudales? A mí me vale, pero aquellos que quieran algo más, mejor busquen por películas más sesudas, últimamente parece que el cine de terror está llena de ellas.

En este caso nos encontramos con un directo a vídeo que pretende justificarse siendo la enésima comedia zombi. Podrá parecernos poco original, de hecho un servidor ya anda un poco cansado de productos de este estilo, pero el tráiler promete algo más de diversión que la media. Quizás debido a la mezcla de risa y pena que provocan esos castores de peluche persiguiendo a jovencitas de buen ver, entre ellas a la sexy Cortney Palm, nuestra Sushi Girl preferida.

Viy 3D

Érase una vez, en una pequeña aldea rusa…

Viy 3D

Pese al potencial que se le presupone a un país como Rusia en materia cinematográfica, son pocas las películas que logran salvar sus fronteras. Bien sea porque el desgaste cultural las hace poco aptas para foráneos o porque haya poco donde rascar en términos de verdadera calidad, son contadas, en los últimos años, las producciones que han tenido repercusión en otros países. El ejemplo que primero nos viene a todos a la cabeza es el díptico de los guardianes: Guardianes de la noche (2004) y Guardianes del día (2006). Ambas horribles, un poco menos la segunda, disfrutaron de gran éxito alrededor del mundo y, sobre todo, en su país natal, donde batieron unos cuantos record de taquilla. De hecho, son de su director, el hoy muy popular Timur Bekmambetov, de quien han salido otras propuestas rusas con abono internacional, como Black Lighting (2009) y la coproducción con USA La hora más oscura (2011), en ambas ejerciendo de productor.

Viy 3D se basa en un conocido cuento de terror ruso.

El Viyi, como lo conocemos aquí, nos cuenta la historia de tres estudiantes de la Academia teológica de Kiev. Cada verano, después del fin de las clases, emprende una larga procesión de camino a casa. Cuando cae la noche, los estudiantes se pierden en el bosque y encuentran una pequeña aldea en la que poder pernoctar. Sin embargo, en la película el protagonista es el cartógrafo Jonathan Green, el cual emprende un viaje científico por Europa del Este. Eso sí, el destino que le espera es el mismo: la misteriosa aldea perdida en el bosque. Las personas que viven en ese lugar no se parecen a nadie que haya visto antes Jonathan. Ellos creen que el desconocido ha llegado para salvarles del mal que allí se esconde; algo diabólico que espera su momento para salir y crear el casos por el mundo.