El amanecer del planeta de los simios

Todo planeta tiene un comienzo...

El amanecer del planeta de los simios

El origen del planeta de los simios fue una de esas raras ocasiones en las que un proyecto que pinta mal, va creciendo, elevando expectativas y, finalmente, se convierte en un gran éxito y una de las mejores películas del año. Al menos, para mí y otros muchos, eso es lo que sucedió con la precuela de la mítica El planeta de los simios (1968) que hace dos años llegó a los cines de todo el mundo. La taquilla, con 481 millones de dólares sobre un presupuesto de 90, dio el visto bueno para que se apresuraran a dar luz verde a la secuela. Así, continuando con los acontecimientos de la primera, nos proponen contemplar el paso definitivo de la humanidad para ser sometida por los simios.

Una creciente nación de simios genéticamente evolucionados, bajo el mando de César, se ve amenazada por una banda de seres humanos, que ha sobrevivido al devastador virus desatado diez años atrás. Alcanzan una frágil paz poco duradera, ya que ambos bandos son llevados al borde de una guerra, que decidirá cuál será la especie dominante de la Tierra.

Why don't you play in hell?

Endiablada. La mejor película de este 2013

Why don't you play in hell?

Ver ficha completa

  • Título original: Jigoku de naze warui?
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2013
  • Director: Sion Sono
  • Guión: Sion Sono
  • Intérpretes: Hiroki Hasegawa, Gen Hoshino, A. Kitamura
  • Argumento: Un grupo de aficionados cineastas le pidieron a sus Dioses hacer una película igual de endemoniada que el infierno. 10 años después los Dioses les han contestado.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 5/5

Why don't you play in hell?

No es ningún secreto que siento profunda admiración - adoración incluso – por el que, para mí, es el mejor director nipón de los últimos años. Sí, efectivamente hablo de Mr. Sono. Así que no es de extrañar que, como ocurriese el año pasado – en el que coroné a Guilty of romance como mejor película – , Sono haya vuelto a conquistarme del mismo modo que lo logra siempre y se haya llevado, nuevamente, el triunfo.

Why don’t you play in hell? es uno de los mejores ejercicios fílmicos jamás llevados a cabo por el cine nipón. Es perfecta. Una explosión adrenalítica de amor por el cine veraz. Repleta de hemoglobínicas batallas. El sueño de cualquier director. Una crítica/homenaje al cine japonés hecha con tal maestría que no pude evitar sentirme culpable por haber puesto en tela de juicio ese merecidísimo y más que justificado premio que la emcumbró como la mejor película del Midnight Madness del Tiff 2013. Con Why don’t you play in hell? Sono vuelve a recuperar esa vena oscura y enfermiza que había abandonado desde que optase por orientar su carrera hacía el melodrama, tras dar por concluida la llamada “trilogía del odio”. Pero como transgresor y fanático de lo sanguinolento que es (y que nunca ha dejado de ser), no sorprende que, de repente, surgiese Why don’t you play in hell? de la nada. Y que mejor tema central para el regreso del maestro que “el cine japonés de acción”. Personalmente tan solo me queda aplaudirle, porque no solo acierta en cada uno de los golpes cómicos que atesora la película, sino que la ridícula y fantoche plasmación del género que homenajea – un cine rematadamente tonto – , convierte, paradójicamente, a Why don’t you play in hell?, en una obra maestra de aquel cine descerebrado al que alude: aquellas viejas películas de yakuzas, de venganzas y tramas rebuscadas e incluso irrisorias en los que las katanas, las artes marciales y la sangre a borbotones eran los verdaderos protagonistas.

Lo mejor: TODO.

Lo peor: que su ritmo solo la haga especial para unos pocos agraciados.


Haunt

A la sombra de The Conjuring

Haunt

Una familia de cinco personas se traslada a la hermosa y extensa casa de sus sueños. Tan solo hay un problema: la casa está maldito, y ha sido la causante de la muerte de la familia que anteriormente la ocupaba, dejando un solo sobreviviente. El temperamental hijo de 18 años de edad y su misteriosa nueva vecina/novia, invocan, sin querer, una dimensión alternativa de la casa.

Se veía venir. Era algo que flotaba en el ambiente. El bueno de James Wan supuestamente se ha retirado del cine de género con un par de éxitos comerciales, Insidious 2 y, sobre todo, The Conjuring. Y consecuencia de ello los amantes del subgénero casas encantadas, acompañados de algún fantasma y quizás alguna que otra posesión…, estáis de enhorabuena. Estoy convencido que durante el 2014 que llama a nuestras puertas, no faltarán las propuestas que intenten llevarse un pellizco - por aproximación - del éxito de The Conjuring. La película que hoy nos ocupa, Haunt, probablemente podría incluirse dentro de este grupo sin demasiados problemas; lo que no significa que el debut en la gran pantalla del norteamericano Marc Carter esté desprovisto de interés.

Coldwater

El verdadero dolor es el que se sufre sin testigos

Coldwater

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Coldwater

Una mañana como cualquier otra, Brad Landers es despertado con brusquedad y arrebatado de su hogar ante la atenta mirada de sus afligidos padres. Sus peores temores son confirmados cuando comprende que le espera un largo periplo de sufrimiento y humillación, encerrado en un centro de ayuda para jóvenes con problemas de conducta no reglado gubernamentalmente.

Coldwater, debut del polifacético guionista, director y escritor Vincent Grashaw en el ámbito del largometraje, no es una simple historia de traumas juveniles ambientada en un reformatorio, sino una denuncia en toda regla contra el abuso y maltrato de menores en este tipo de correccionales ilegales para adolescentes, pues la historia relatada con todo lujo de detalles a lo largo del film bien podría tratarse de un hecho real más que de un guión ficticio escrito por el propio Grashaw. Han sido ya varias las instituciones que, a nivel internacional, se han enfrentado a denuncias por la aplicación de este tipo de “tratamientos de choque”, condenas a trabajos forzosos y aplicación de castigo físico que, en más de una ocasión, se han cobrado la vida de algunos de estos jóvenes problemáticos. Tal ha sido, por ejemplo, el caso de varios centros de rehabilitación psiquiátrica para jóvenes en Perú, de los cuales se ha desentendido el ministerio de salud a tenor de las denuncias de abusos, trabajos forzados e incluso muertes causadas a base de palizas que, de forma constante, eran recibidas de parte de las familias de algunos de los internos. El caso de Perú, con ya cerca de cuarenta años a sus espaldas, ha sido, precisamente, uno de los más conocidos y comentados debido al impacto provocado en la sociedad actual. En palabras de María Edith Baca, consultora de la OPS (Organización panamericana de salud), “la falta de desarrollo neurológico implica que los adolescentes no sean aún capaces de planificar su vida, ejercer un pleno razonamiento ni tampoco funciones ejecutivas. Por eso, el juicio de un adolescente es menos maduro que el de un adulto”, es por ello que la consultora afirma que se requiere reconocer el factor neurobiológico que caracteriza este etapa del desarrollo humano y que la práctica de actividades deportivas, recreativas o artísticas son vínculos para que los adolescentes logren desarrollar comportamientos positivos. Igualmente, destaca que la táctica de “mano dura” no ayuda a estos adolescentes problemáticos sino que, por el contrario, promueve entre ellos el uso descarnado de un comportamiento denodadamente violento y mezquino.

Lo mejor: J.P. Boudusqué, el efectista guión, el dramatismo de ciertos momentos y la declaración de intenciones de Grashaw.

Lo peor: Un tramo final algo repentino y trillado, vamos, más de lo mismo...