Festival de Sitges. Día 4.

El cine se pone serio

Festival de Sitges. Día 4.


We are what we are, de Jim Mickle.

No olvidéis pasaros por nuestro facebook, donde Alejandro y Tito Jesús están colgando unas estupendas fotografías en exclusiva del Festival de Sitges.

Comienzo la jornada viendo algunos cortos estupendos. Mientras, Alejandro, en el Meliá, asiste a la proyección de una cinta de gánsters indúes: Monsoon Shootout. El film se aleja de las producciones de bollywood y de las grandes escenas de acción para narrarnos el comienzo de la carrera de un joven policía en una ciudad corrupta y violenta, donde el crimen y el dinero lo dominan todo. ¿Qué camino tomar? ¿Cuanto doblegar su ética antes de perderla? Una agridulce historia pero altamente recomendable a los amantes del género policial.

Ingenuo de mí, trato de ver nuevamente Frankenstein’s Army y tras los primeros 40 minutos vuelvo a desistir, para mí es tremendamente aburrida.

En el Melià hablo con el director de Hooked Up y me quedo con unas ganas enormes de ver su película que, rodada íntegramente con un iphone, promete terror y escalofríos. Pronto os haremos una reseña completa y os contaremos las primeras impresiones de su estreno en salas.

La expectación por We are what we are es enorme… We are what we are (que podríamos bautizar como “¿quién se ha comido a mi vecino?”) es el remake de la mexicana, también presentada en Sitges, Somos lo que hay. Visto el resultado podemos afirmar que, más que repetir la historia de la película original, se inspira en ella para crear una narración totalmente nueva. Se trata de un acercamiento vagamente creíble al canibalismo ritual dentro de la Norteamérica profunda. Brillante en su realización, con un primer tramo que recuerda al cine de Atom Egoyan, profundiza en la falta de fe en la tradición de las nuevas generaciones y en la imposición de los modelos familiares en perjuicio de la realización personal. Elegante y medida en su violencia es de lo mejor que he visto hasta el momento. No sería extraño que algunos de los premios de interpretación cayesen en este título.

Festival de Sitges. Día 3.

Las risas se llevan el día y los sustos se la pegan

Festival de Sitges. Día 3.


Patrick, de Mark Hartley.

No olvidéis pasaros por nuestro facebook, donde Alejandro y Tito Jesús están colgando unas estupendas fotografías en exclusiva del Festival de Sitges.

Día nuevo cara nueva… Parece que los ánimos de la gente de prensa se han calmado un poco y eso se nota en los rostros al entrar en la sala.

Mindscape abre la mañana y nos trae un batiburrillo de ideas que mezclan suspense, serie negra (con una femme fatale que en esta ocasión es toda una lolita) y ciencia ficción. Buenas actuaciones de Mark Strong y Taissa Famiga, pero con realización a lo C.S.I. (plagada de planos tópicos) y un final confuso que te deja con cara de tonto, la colocan en la mediocridad. La idea de implantarse dentro de los recuerdos de otra persona para solucionar conflictos me recordó a ratos a la interesante Extracted pero, en su afán del más difícil todavía, ésta termina por ser agotadora… Seguro que funciona bien en taquilla.

The World´s End, en cambio, nos encantó. Reúne un montón de cosas que la hacen brillar: grandes actores, buenos chistes, giros alocados, magníficas escenas de acción física con geniales FX… Una comedia que podría definirse como un cruce entre La invasión de los ultracuerpos y Reencuentro… es desternillante aunque, eso si, le sobra metraje.

Como era de esperar me cuentan que The Call ha gustado mucho, si recuperáis la reseña de almas sabréis el porqué.

Gravity

El cine como experiencia

Gravity

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Gravity

Hay películas buenas y películas malas. Hay películas entretenidas y otras aburridas. Hay películas con buen guión y otras que no parecen tener. También hay películas y experiencias. Gravity es una experiencia.

La verdadera razón de ser del cine

“La narrativa es muy sencilla, lo que a mi me importa es que tú sientas que eres ese astronauta perdido en el espacio”

Estas palabras salieron de la boca del director Alfonso Cuarón durante el Festival de Cine de Venecia. Allí, en tan reputado y muchas veces exigente panorama, Gravity no solo salió airosa, sino vitoreada. Eran los primeros síntomas de que el cineasta mexicano no engañaba a nadie con su experimento: numerosas críticas se hicieron eco del espectáculo visual de primera mano que ofrecía, de la sensación de profundidad e intensidad de un 3D que, por fin, servía para algo más que sacar cuartos, y también de que el guión y los personajes quedaban en un plano secundario. Así que, no se engañen, esta película no pretende sentar las bases de la narrativa cinematográfica, pero sí de la tecnología y lo que es seguramente el aspecto más puramente cinematográfico: hacer que el espectador pueda vivir una experiencia difícil o imposible de disfrutar/sufrir en su rutinario día a día.

Gravity no deja que te lo pienses. Nada más comenzar, te mete en faena. Y lo hace con un espectacular plano secuencia de 17 minutos que te deja sin aliento. De la calma a la angustia en unos pocos minutos, nos sitúa en la inmensidad del espacio en una situación limite. Nunca fue más cierta la famosa frase promocional de Alien, el octavo pasajero (1979) “En el espacio nadie puede oír tus gritos”. Desde los primeros compases entramos de lleno en una pesadilla que, al mismo tiempo, resulta poética. Algo parecido a lo que en su día logró Stanley Kubrick con su 2001: Odisea en el espacio (1968) desde el punto de vista del tratamiento visual y sonoro, que no argumental y filosófico.

Lo mejor: Visualmente arrolladora. Magnifico 3D, efectos especiales llevados a la perfección, sensación de angustia e incluso terror. Cuarón da varias lecciones maestras sobre como elaborar un plano secuencia.

Lo peor: Pese a las buenas interpretaciones, los personajes son poco interesantes y los diálogos no ayudan. El guión se apaga por momentos dejándoselo todo al elemento visual.


Festival de Sitges. Día 2.

Verde que te quiero verde...

Festival de Sitges. Día 2.


Los Inocentes, ESCAC.

No olvidéis pasaros por nuestro facebook, donde Alejandro y Tito Jesús están colgando unas estupendas fotografías en exclusiva del Festival de Sitges.

Este año el tema de las entradas va a limitar mucho los movimientos de la gente de prensa. Por algún motivo los tickets de agotan al minuto de abrirse el plazo de reservas… algo muy incómodo.

Como me esperaba Magic magic ha dividido las opiniones de los que han permanecido despiertos hasta su conclusión… es lo que tienen las primeras horas. Pero Eli Roth ha venido a sacarnos el muermo del cuerpo con su brutal The Green Inferno una fiesta de gore caníbal que es un homenaje al italo-trash de los 80. Desgraciadamente no todo lo que leí de ella era cierto, se trata de una obra muy floja que regala por cada acierto un par de errores… En cualquier caso tiene grima, sangre, un par de escenas notables y evita que te duermas… ¡¡¡así que a la mierda la calidad!!! A los fans de lo extremo les va a encantar.

También tuvimos la oportunidad de sufrir The Jungle, la última incursión de todo un especialista en el subgénero de los animales asesinos como es el australiano Andrew Traucki. Un mockumentary o falso documental que relata un viaje a la isla de Java con el objetivo de encontrar, catalogar y salvaguardar al guepardo autóctono, una especie en vías de extinción. El resultado es una película soporífera como pocas con un final que provocó las iras del público del Auditori.