Un hombre lobo, a la parrilla sabe mejor
La noche se cierne sobre el Kingburger. Sus empleados esperan aburridos a que el chico del reparto llegue con las hamburguesas para mañana. Jóvenes como tu y como entretienen la espera con esta o aquella anécdota y con la esperanza de que su despótico jefe no asome las narices hasta la siguiente jornada. Cuando finalmente llega el chico de la furgoneta no lo hace como antaño; un extraño animal lo ha atacado en el bosque y su mordedura ha provocado un terrible cambio sobre él. Convertido en un despiadado hombre lobo, espera en las cercanías del Kingburger para ir acabando con sus antiguos compañeros. ¡El terror está en el menú!
Los licántropos son criaturas extrañas, por mucho que parezca haber llegado su fin siempre intentan asomar su largo hocico por los entresijos del cine de horror. De poco en poco surge alguna película que busca la perpetuación de los hombres lobo. No hace mucho, el remake al más puro estilo clásico de The Wolfman (2010) vino a recordarnos lo complicado que es matar un mito. Más o menos fallido, volvió a poner a los licántropos en boca de Hollywood. Sin embargo, el goticismo de época no consiguió convencer al público, y la posibilidad para que los hombres lobo volviesen a ocupar un puesto importante dentro del olimpo de iconos del terror se perdió entre los aburridos interludios de 13 Hrs., la acción digital de la saga Underworld o el vergonzoso reinicio de la franquicia Aullidos. Afortunadamente, Werewolf Fever se presenta como una comedia gore de pura cepa, es decir serie-z sinvergüenza, que dignifica a su manera a estas peludas criaturas.
Lo mejor: Un gore hecho por "colegas" y un ambiente muy de "instituto"
Lo peor: Unas actuaciones de "colegas" y una diseño de sonido de "instituto"