Henry, retrato de un asesino
Testigos del terror real

- Título original: Henry Portrait of a Serial Killer
- Nacionalidad: USA | Año: 1986
- Director: John McNaughton
- Guión: Richard Fire, John McNaughton
- Intérpretes: Michael Rooker, Tom Towles, Tracy Arnold
- Argumento: Henry es aparentemente un hombre normal, que esconde en su interior a un asesino sin escrúpulos ni remordimiento alguno.

En los ochenta, el cine ya nos había dado a conocer a muchos asesinos en serie. Sobre todo a raíz del sorprendente éxito de La matanza de Texas (1973) y La noche de Halloween (1978), así como todos sus alumnos posteriores, con Viernes 13 (1980) y Pesadilla en Elm Street (1984) a la cabeza, se trató de una etapa del celuloide en la que los cuchillos de tamaño gigantesco o las moto sierras vestidas de sangre campaban a sus anchas. Pero ninguna de ellas hablaba del asesino común; del tipo corriente que te encuentras por la calle, en el trabajo, con el que charlas en el bar. Lo que estaba de moda eran los matarifes sobrehumanos, los superhombres de increíble estatura y/o rostros monstruosos. Aquellos locos a los que, por mucha caña que les dieran, en el último minuto regresaban para dar el susto o despejar el camino para otra secuela. En dichas décadas y en anteriores hubo excepciones, claro, pero quizá fue Henry, retrato de un asesino la que encaró, de una vez por todas, el horror de lo cotidiano a través de los ojos de un psicópata tal cual, sin edulcorantes ni colorantes.
Henry, enemigo de la censura
Lo mejor: La puesta en escena directa y al grano de John McNaughton, que nos hace testigos en primera persona de lo que sucede y la perfecta encarnación del psicópata por Michael Rooker.
Lo peor: Que alguien pretenda verla como otro exploit con psycho-killer, o que el aluvión de cine violento e híper-realista de los últimos años haga pensar que ha quedado desfasada.



