Attack the Block

Cayeron en el barrio equivocado

Attack the Block

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Attack the Block

Los brotes de delincuencia protagonizados por adolescentes británicos han inspirado notables títulos en los últimos años como Eden Lake u otros menos destacables pero igual de interesantes como F o Cherry Tree Lane, todas ellas películas incómodas cuyos personajes son chavales con ganas de tocar los huevos que no llegan a la mayoría de edad y a los que se imprime un sadismo y una crueldad que puede resultar excesiva. Críos que perdieron la moralidad en algún nivel del GTA y no muestran ni un ápice de compasión ante el sufrimiento ajeno. Esa generación desgraciadamente existe más allá del celuloide, y películas como las nombradas anteriormente no hacen sino meter el dedo en la yaga de una sociedad que en su agenda de asuntos pendientes debería empezar a subrayar el de la educación.

Attack the Block toma prestado ese joven perfil que se mueve por los barrios bajos de Londres coqueteando con las drogas y la violencia, pero lo sitúa en un marco excepcional de ciencia-ficción trepidante y lo impregna de ese sentido del humor inglés que tan bien maneja uno de los genios de la comedia británica en la actualidad, Edgar Wright, responsable de dos títulos a los que Attack the Block debe mucho: Shaun of the Dead y Hot Fuzz. No es pues de extrañar que el nombre de Wright aparezca en los créditos de la película, algunas de las escenas más cómicas – como la protagonizada por los personajes de Ron (Nick Frost) y Brewis (Luke Treadaway) en un sofá frente al televisor – no desentonarían en un episodio de la infravaloradísima Spaced.

Lo mejor: Mayhem y Probs. La escena de humo en el pasillo.

Lo peor: Que no se acabe de decidir entre el humor y el tono serio. Que alguien se atreva a verla doblada.


The Theatre Bizarre

El horror es puro teatro

The Theatre Bizarre

La joven Enola Penny está obsesionada con lo que parece ser un teatro abandonado cercano a su barrio. Una noche comprueba que la puerta principal está medio abierta y decide entrar en su interior. Pero una vez dentro, en mitad de la oscuridad, ante un decrépito auditorio, un show como nunca antes ha existido está a punto de representase ante sus atónitos ojos.

Es la marioneta humana Peg Poett (Udo Kier) quien ejerce de maestro de ceremonias al presentar seis historias de terror. Un par de excursionistas de viaje por los Pirineos franceses se cruzan en el camino de una bruja lujuriosa. Un amante paranoico se enfrenta a la ira de su pareja. Los freudianos sueños de un marido infiel difuminan los límites entre la realidad y la fantasía. Lo horrores del mundo real vistos a través de los ojos de un niño. Una mujer adicta al fluido vitreo de los ojos de sus víctimas. Una perversa obsesión por los dulces se vuelve amarga.

Mientras Duermes

Enemigos corrientes

Mientras Duermes

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Mientras Duermes

2011 ha sido un buen año para el cine español de género. Por fin, lo que otros años caía a cuenta gotas y/o resultaba indiferente, está empezando a cubrir una cuota importante de producción y, también, de buenos resultados artísticos y económicos. Recientemente, un renovado y más interesante Almodóvar nos ofrecía con La piel que habito, un thriller psicológico distinto y, por momentos, surrealista, que no era otra cosa que una potente y original apuesta por el rape & revenge de los setenta, con dosis de estilo Kubrick y trasfondo cañí; también La cara oculta, coproducida con Colombia, dejó algunas pautas interesantes a seguir (lástima, como ya avisé en la reseña, del maldito y explicito tráiler); el terror sobrenatural y los miedos de la infancia en Intruders, del ascendente Juan Carlos Fresnadillo; sin olvidarnos del thriller policiaco con carácter, No habrá paz para los malvados, o la ciencia ficción intima y de autor sin prescindir de elementos comerciales básicos, Eva. Pero si había un regreso esperado por nosotros, amantes del terror, era el de Jaume Balagueró en solitario. Más aún si ese regreso contaba con un protagonista de altura, Luis Tosar, y uno de esos argumentos de “atracciones fatales” que, en buenas manos, suelen dar bastante de sí. Mientras duermes es el resultado.

Renovando el cine español

Lo mejor: Luis Tosar, su presentación y el in crescendo que se produce en la segunda mitad.

Lo peor: Algún altibajo después de la introducción y un tratamiento un poco descuidado de los personajes secundarios.


Re-Animator

La locura reanimadora del Dr. Herbest West

Re-Animator

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Re-Animator

Creo que exprimiendo a conciencia mi memoria, de por si bastante limitada, sería capaz de citar media docena de películas de género cuyo principal protagonista fuera la figura estereotipada del mad doctor, un científico dispuesto a vulnerar todos los límites ético/morales y despreciar la vida de sus semejantes con el único objetivo de alcanzar su propósito, ya sea éste crear una nueva raza de centípedos humanos, someter al mundo a sus pies mediante un ejército de robots con muy malas intenciones o, sencillamente, revivir a los muertos.

Pero sin la necesidad de castigar mis neuronas, la primera imagen que retorna a mi mente tras volver a escuchar la expresión “mad doctor”, siempre es la misma: Herbest West empuñando, amenazante, una inyección que contiene un extraño líquido de color verde fluorescente.

Lo mejor: Lo bien que sobrelleva el paso del tiempo.

Lo peor: Que el resto de la saga no estuvo a la altura de la película de Stuart Gordon.