Háblame

Díselo a la mano.

Háblame

La solitaria adolescente Mia se engancha a la emoción de invocar espíritus utilizando una mano embalsamada, pero cuando se enfrenta a un alma que dice ser su madre muerta, desata una plaga de fuerzas sobrenaturales y se debate entre decidir en quién puede confiar: en los vivos o en los muertos.

Pues parece que tenemos otra de esas películas de terror con pedigrí de prestigio después de un triunfal paso por el Festival de Sundance y por tener el sello de A24. Háblame, que en otras manos podría derivar en la típica película de jóvenes con sustos por subida de volumen, en las de esta gente cambia, a priori, completamente el concepto y lo lleva a un tono mucho más oscuro y malrollero. Y lo hace, de la mano del duo australiano Danny y Michael Philippou, que se dieron a conocer con unos cortos ultragore sobre... el payaso del McDonalds.

The Wrath of Becky

¿Meterse con Becky? Mala idea.

The Wrath of Becky

Dos años después de escapar de un ataque violento contra su familia, Becky intenta reconstruir su vida al cuidado de una mujer mayor, un espíritu afín llamado Elena. Pero cuando un grupo conocido como los "Hombres Nobles" irrumpe en su casa, los ataca y se lleva a su amado perro Diego, Becky debe volver a sus viejas costumbres para protegerse a sí misma y a sus seres queridos.

Becky (2020) irrumpió como una de esas pequeñas películas que, de la nada, se convirtieron en un éxito sorpresa dentro de su nicho hogareño. Es decir, a través del streaming y lo poco que quede el formato fisico. Gustó bastante su premisa de jovencita, aparentemente poca cosa, que se encuentra en una situación peligrosa frente a unos malos muy chungos y, cosas de la vida, las apariencias engañan: Becky es tremendamente sanguinaria. Ahora, la niña, aunque sigue pareciendo poca cosa, los espectadores sabemos cómo se las gasta. Y la gracia está en que sus nuevos adversarios, otra banda de maleantes fascistas, no tienen esa información.

Insidious: La puerta roja

La quinta será la tercera.

Insidious: La puerta roja

John Lambert decide acompañar a su hijo Dalton a instalarse en una universidad de gran prestigio. Sin embargo lo que parecía toda una nueva etapa en la vida del joven, se convertirá en una pesadilla cuando los demonios del pasado regresen para perseguirles a los dos.

Insiduous es una de las sagas de terror más rentables del siglo XXI. La taquilla siempre responde, pese a los altibajos de calidad. Al final, el público decide, y está claro que los 167 millones de dólares que recaudó la cuarta entrega, con un presupuesto de sólo 10 millones, es suficiente, en realidad, de sobra, para que esto siga por varias entregas más. Además, Patrick Wilson, aparte de protagonizar, se sube al carro de la dirección y firma aquí su debut. Desde luego, tiene mucho que agradecerle a Insidious, y por extensión a Expediente Warren, de su popularidad y que ahora pueda optar a convertirse en director de éxito. Al menos, con Insidious: La puerta roja, tiene todas las papeletas para empezar por el buen camino en taquilla. En lo artistico, pues ya se verá. Lo que se sabe, es que se trata de una secuela directa de la segunda, por lo que si te has perdido o no te apetecía ver la tres y la cuatro, tampoco importará demasiado.

Beau tiene miedo

Mojón elevado

Beau tiene miedo

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

Beau tiene miedo

Voy a comenzar reconociendo el talento de Ari Aster en Hereditary y Midsommar para crear momentos de tensión y explorar los límites autorales de un género tan denostado por la crítica como es el terror. Él, junto a Eggers, se perfila como uno de los máximos exponentes de lo que se ha bautizado como "horror elevado"; la productora de sus films, A24, a su vez, se ha considerado como la cuna en la que residen los principales títulos de esta nueva etiqueta. Ahora, Aster y A24 han vuelto a unir fuerzas en la esperada Beau tiene miedo, cinta con un coste superior a los 60 millones de dólares que auguro será uno de los mayores fiascos comerciales del cine reciente y todo un suplicio para aquellos que, llevados por la admiración al director o a su protagonista Joaquin Phoenix, se acerquen al cine o, en un futuro próximo, den al Play de semejante bodrio con ínfulas de cine con mayúsculas.

La película nos propone ver el mundo desde la perspectiva de su protagonista, Beau. Aunque el guion no lo cuenta, los destellos luminosos de varios planos y los sonidos nos indican, desde las primeras escenas, que este personaje sufre de un transtorno mental serio, seguramente de una esquizofrenia. La noticia de la repentina muerte de su madre obligará al personaje a abandonar su pequeña zona de confort, su casa, e irá enredándose en diferentes aventuras en las que no sabremos qué hay de real y qué hay de imaginario. Así, durante tres horas de nuestra vida que no regresarán jamás, caeremos en las redes de un ejercicio narrativo donde sus brillantes ideas (que las hay) serán cubiertas por un tedio insondable que hace que esos 180 minutos se antojen como toda una vida.

Lo mejor: Treinta minutos iniciales y una secuencia central brillantes.

Lo peor: Tres horas que se antojan insoportables, reiterativas y que impiden aplaudir lo ingredientes positivos del film