Alleluia

Hay amores que matan

Alleluia

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
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  • 3.5/5

Alleluia

Gloria es una mujer divorciada, independiente y de carácter jovial que ha huido junto a sus dos hijos de un marido celoso y maltratador. Recelosa de volver a tener ninguna otra nefasta experiencia sentimental, accede a regañadientes a conocer a Michel, quien contacta con ella a través de un espacio web para encuentros. Sin darse apenas cuenta, cae rendida bajo el seductor influjo del desconocido, decidiendo abandonarlo todo para caer presa de la irrefrenable pasión que la corrompe.

El amor, ese proverbial sentimiento circunscrito a todas las razas y especies, devastadora fuerza interna que provoca en los seres comportamientos absurdos e inexplicables. Han sido muchos los pensadores y artistas obcecados en expresar los matices de este sentimiento aunque, a título personal, una servidora destacaría la apreciación de William Shakespeare quien, muy sabiamente, afirmó que el amor hace de la bestia un hombre y del hombre una bestia. El director, productor y guionista belga Fabrize Du Welz suscribe, mediante su última producción, las acertadas palabras del dramaturgo inglés; Alleluia es un oscuro melodrama de corte romántico, dotado de gran propiedad estilística como suele ser común en el personal universo del autor belga, que trata de ser una visión amarga, terrorífica y, por qué no decirlo, algo edulcorada de la vida de Raymon Fernandez y Martha Beck, una famosa pareja de psicokillers americanos que entre los años 1949 y 1951 estafaron y asesinaron a más de una veintena de mujeres solteras.

Lo mejor: Su belleza visual, su crudeza, su impacto y, como no, Lola Dueñas dándolo todo.

Lo peor: La irregularidad en su estructura, su aspecto surrealista y sus inapropiados toques humorísticos pueden lograr empañar la experiencia.


Dark Universe

¡Aliens de oferta!

Dark Universe

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Dark Universe

Una nave. Se estrella en Florida. Te ríes. Contiene esporas. Llegan unos personajes. Algunos follan. Te ríes. Los ataca un alien ™. Las esporas mutan a los bichos. Te ríes. Se produce un encontronazo final con la bestia. Todo acaba medio bien. Te ríes.

Como empezar… a ver, probemos:
“Dark Universe” es una película producida por Fred Olen Ray…
Ummm, un comienzo que resume bastante bien por donde van los tiros, pero a lo mejor tendría que ser más directo:
“Dark Universe” es un robo barato de Alien, realizado con poco dinero y mucho morro…
No, demasiado frío, a ver si poniéndome en plan Tarantino:
“Dark Universe” es una mierda pinchada en un palo pero te partes el culo a su costa…
Esto ya está mejor, vamos, que todo lo que pueda decir a partir de aquí sobra en buena medida.
Sabéis perfectamente que estamos ante una producción directa a vídeo, precisamente esas que casi matan de muerte el género de terror por los años 90. El equivalente a las cintas que ahora se reparten a pachas “The Asylum” y “Syfy Channel”; solo que mucho más casposa, con pechos gratuitos y un guión bastante inferior. Sí, aquí las cotas de ridiculez no tienen límite; no en vano tenemos a Fred Olen Ray metiendo mano al libreto desde su cómoda posición de productor. Pero no lloréis pequeños… la clase del bueno de tito Ray está bien presente en su pupilo Steve Latshaw, otro hacedor de mierdas de la talla de “Vampire Trailer Park” o “Biohazard: The Alien Force”.

Lo mejor: La música omnipresente que ayuda a no tomarse en serio esta película, el único método para conservar algo de dignidad durante su visionado.

Lo peor: Otro apestoso montaje que producirá tocamientos entre David DeCoteau, Fred Olen Ray y Bruno Mattei


Dark Summer

Un verano más frío de lo normal

Dark Summer

Daniel, con diecisiete recién cumplidos, ya es arrestado en casa apartado de cualquier atisbo de tecnología. ¿Por qué? Su cyberacoso a una compañera de clase, Mona, no parece haberle sentado muy bien a las autoridades. Aunque aprovechando un viaje sorpresa de su madre, se apodera de la señal de sus vecinos para seguir con las andadas. Lo que nunca esperó es que su nuevo intento por contactar con Mona lo hiciera participe de un juego macabro con entidades sobrenaturales. Tal vez Daniel apretó demasiado las tuercas, tal vez el destino es el guardián de las peores venganzas… da igual, ahora tendrá que luchar por su vida ante los fenómenos que le acosan durante su arresto domiciliario.

Hacía ya bastantes años que no sabíamos nada de Paul Solet, autor de una de las películas con que Almas Oscuras emprendía su carrera como portal de cine de terror: “Grace” (2009), la del bebé muerto que no lo estaba tanto. Ópera prima que gustó bastante por estos lares y que además venía avalada por GoreNation, ¡qué tiempos! Pues bien, parece que Solet sale de su letargo con otro thriller de tintes sobrenaturales bastante bien presentado, aunque con la desagradable sensación de “esto ya lo he visto antes” (por ejemplo parte en “Housebound”). Quién sabe si el guión de un desconocido Mike Le esconderá más sorpresas de las que guarda su tráiler, con esos jóvenes protagonistas acosados por una entidad sobrenatural salida de internet, y superé su terrible parecido con la no menos terrible “Ouija”. Cierto, el cine de terror adolescente no puede aspirar a mucho, pero por lo menos sí intentar salirse una o dos veces de sus propias limitaciones, que a estas alturas se pueden resumir en su falta de originalidad.

Muerte a 33 r.p.m.

I'm in love with Satan

Muerte a 33 r.p.m.

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Muerte a 33 r.p.m.

Eddie está harto de su vida: sus padres están divorciados, no tiene casi amigos, se ríen de él en el instituto por su afición al heavy, la chica de sus sueños ni siquiera sabe que existe… pero lo peor, lo peor… lo peor es haberse enterado de la muerte de Sammi Curr, su ídolo, rockero y satanista reconocido que estudió en el mismo instituto que Eddie. Es difícil seguir cuando con 16 años el mundo se yergue contra ti. Sin embargo, llega a su poder el último vinilo de Sammi, el disco inédito que puesto al revés cambia la realidad y trae el poder a un Eddie sediento de venganza contra todos los que le ignoraron.

Hablar de “Muerte a 33 r.p.m.” es hablar de una época, en concreto la segunda mitad de los ochentas y el boom que sufría el heavy metal por aquellos años. Profundizando un poco más, en lo que vendrían a ser recuerdos, esta cinta saca a la palestra las vivencias en el instituto y el fuerte auge que sufría la serie b de mano de producciones de terror que proliferaban como setas en las estanterías de los videoclubs. Camisetas de los “Iron Maiden” o “Poison”, dos cadenas de televisión, ordenadores de 8 bits, pelos cardados, una inocencia pubescente que veía su reflejo en largas tardes jugando en la calle con una pelota o un puñado de canicas. Pero la nostalgia es un arma de doble filo, y lo que a veces vemos decorado con los vapores de la memoria oculta la verdad: que no siempre todo tiempo pasado fue mejor y que simplemente hay que disfrutar el día de hoy como si no existirá mañana para recordar.

Lo mejor: La rendición al satanismo rockero, si viviste el apogeo del hardrock de finales los ochentas es imposible no disfrutarla.

Lo peor: El tiempo no juega a su favor, recalcando las partes más ridículas de un guion demasiado sesgado por su época.