Inocentada Sangrienta

El final del verano en Crystal Lake

Inocentada Sangrienta

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Inocentada Sangrienta

Muffy invita a sus amigos del instituto a pasar un fin de semana en la lujosa mansión de sus padres antes de comenzar la universidad. El caserón se encuentra ubicado en una isla, así que el grupo de jóvenes se las promete muy felices ante los días de sexo y borrachera que les espera. Sin embargo, cuando toman el transbordador que les llevará junto a Muffy, algo sale mal: una broma de los jóvenes provoca un accidente que causa la pérdida del rostro de un marinero. A partir de ese momento, la casa de la isla se volverá una prisión, ¡donde cualquiera puede ser un asesino!

Omnipresente en nuestros vídeo clubs durante la década de los ochentas, “Inocentada Sangrienta” fue, al igual que Adam Ant para el punk británico, el último clavo del ataúd del slasher. Navegando entre lo casposo, lo ridículo y lo decididamente serio – pues tras su sólido apartado técnico se observa el bagaje de su productor, Frank “Viernes 13” Mancuso Jr., y las ganas por su parte de recaudar a traición dentro de la platea más joven, cosa que consiguió – la cinta se pasa en un rato: hora y media de agradable tontería. Incluso, al igual que el vino gana con el tiempo, ha llegado a ganarse con el paso de los años una aureola de culto, injusta por una parte y apropiada por otra. En defensa de su lado negativo, pues “Inocentada Sangrienta” es una de las producciones más odiadas por los amantes del slasher, me gustaría añadir que en 1986 el subgénero ya se estaba parodiando a sí mismo de forma inconsciente, y lo hacía gracias a la proliferación de productos de medio pelo que arrastraban el slasher por el barro. Y aunque la cinta que hoy nos ocupa eliminó de forma definitiva la seriedad del cine de asesinos psicópatas con un argumento basado meramente en el “bluff”; al menos lo hizo de manera interesante, con ritmo y unos estándares de producción muy altos, entre los que destaca un escenario opulento y unos intérpretes que actúan por encima de la media. Si no hubiese sido esta película, el subgénero hubiese muerto a finales de los ochenta debido a su intrascendencia: con productos donde el terror ya había sido enterrado por una montaña de clichés que se traducían en verdadero motor de cualquier “slasher” de serie b que se preciase.

Lo mejor: Su ambientación, fotografía y ritmo.

Lo peor: Lo que representa: el final de la era dorada del slasher


Cuando despierta la bestia

Si te depilas, no eres feminista...

Cuando despierta la bestia

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Cuando despierta la bestia

Podéis alquilar “Cuando despierta la bestia” en Películas de Cine Online.

Hace unos años, en el 2008, una pequeña joya del cine sueco llegó a las pantallas para demostrar que en el mundo de los vampiros no estaba todo dicho; Déjame entrar abordaba la trama vampírica con sensibilidad e inocencia y a la vez sin evitar la violenta y terrible condición de su protagonista femenina. Lo hacía con lentitud, desarrollando los personajes y explotando las cualidades interpretativas de su reparto de una forma que es poco habitual en el cine de género. Puede gustar más o menos, pero son pocas las voces que le quitan importancia a ese título que, además, contó con un más que digno remake norteamericano… Pues bien, la cinta vecina (Dinamarca) que nos ocupa hoy podría ser una suerte de versión licántropa de la que en su momento nos dejó asombrados. Pero antes de alimentar un hype que no le sentará nada bien tengo que avisar que, aunque ambas tienen ciertas semejanzas, los resultados e intenciones distan, siendo ésta algo inferior a la cinta sueca.

Marie (Sonia Suhl) es una joven adolescente que está empezando a experimentar extraños cambios en su cuerpo; unos cambios que la hacen temer que la rara enfermedad de la que padece su madre esté reproduciéndose en su organismo. No es la única que tiene miedo: Su padre (Lars Mikkelsen) la vigila constantemente y el resto del pueblo la trata con miedo o, lo que es peor, con manifiesta repulsa. Extraños acontecimientos en la aldea revelarán un secreto el destino que la aguarda.

Lo mejor: Es original, bien realizada y cuenta con buenas interpretaciones.

Lo peor: Su ritmo no ayuda a su digestión y en su segunda mitad hace concesiones al cine comercial que tal vez no eran necesarias.


Refuge

No abandones jamás el refugio

Refuge

Una familia lucha por sobrevivir y reconstruir sus vidas tras las heridas de una plaga catastrófica. Viven una existencia solitaria, abandonados en una casa aislada, esforzándose y sufriendo por mantener un sentido de normalidad en medio de un mundo sin ley, con los recursos disminuyendo a cada día que pasa, y con el peligro de las pandillas itinerantes. Además deben sacar adelante a una niña de ocho años llamada Birdie. Un día el padre recoge a un hombre malherido llamado Jack y le ofrece refugio en su casa. Pero probablemente el padre acaba de dar un paso en falso…

El Toronto After Dark Festival fue escenario, el pasado 22 de octubre, del estreno de Refuge (anteriormente conocida como “The Mansion”), película post-apocalíptica dirigida por Andrew Robertson y Lilly Kanso, marido y mujer en la vida real. La pareja asegura que su inspiración para rodar una película post-apocalíptica “Salió de nuestras experiencias viajando por el sur de los EE.UU durante los últimos años. Fuimos testigos de como, a raiz de la gran recesión de 2008, complejos de apartamentos quedaban abandonados por completo y los barrios ofrecian una visión cada vez más desértica. De hecho, rodando en Georgia, en muchas ocasiones ni siquiera tuvimos que trabajar en los decorados. La realidad en la que nos movíamos era exactamente lo que buscamos para nuestro escenario post-apocalíptico”.

Dejame entrar

Simplemente la mejor película del año

Dejame entrar

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

Dejame entrar

Esta reseña se publicó originalmente el 9 de diciembre de 2008.

El cine de terror contemporáneo está plagado de lugares comunes, personajes reconocibles e incluso situaciones y diálogos que, prácticamente, nos sabemos de memoria (está bien… aceptamos que ni un solo protagonista de una película de terror tenga cobertura en su teléfono móvil). Es una realidad, no una queja. Al fin y al cabo se trata de una serie de constantes que definen un género que adoro y con el que, irremediablemente, siempre acabo tropezando. Y bajo esos lugares, personajes y situaciones que forman parte del imaginario colectivo del género de terror, cada año nos llegan propuestas capaces de entusiasmarnos y de colmar nuestras expectativas más exigentes (particularmente, de la actual cosecha me quedo con títulos como “Midnight Meat Train” o “Eden Lake”).

Pero reconozcámoslo, es complicado – muy complicado – llegar a sorprendernos. Por esta misma razón Déjame Entrar se me antoja uno de los títulos más importantes e imperecederos de la última década. El sueco Tomas Alfredson, director de Déjame Entrar, ha conseguido lo que parecía, a día de hoy, imposible: una película original, innovadora, insólita, con una capacidad constante de sorprendernos y hacernos creer que estamos ante algo que no hemos visto nunca antes. Terreno inhóspito, pendiente de descubrir. Y todo ello – por si fuera poco – respetando y aportando una fascinante y personal visión del mito vampírico clásico (casi nada…).

Lo mejor: Que sea tan distinta.

Lo peor: Que en Hollywood ya esté en marcha un innecesario remake. O que alguien pueda ponerla en el mismo saco de vampiros adolescentes de "Crepúsculo" (Twilight).