Nothing bad can happen
Jugando a ser mártir

- TÃtulo original: Tore Tanzt
- Nacionalidad: Alemania | Año: 2013
- Director: Katrin Gebbe
- Guión: Katrin Gebbe
- Intérpretes: Julius Feldmeier, Sascha Alexander Gersak, Annika Kuhl
- Argumento: Prefiero no daros ninguna pista al respecto. Hay que verla...
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 4/5

Durísima película que nos evoca a la Alemania profunda y malhechora de la mano de la debutante Katrin Gebbe. Nothing bad can happen es una de esas películas en las que debo esforzarme por no contar prácticamente nada; ni siquiera hacer mención a los créditos iniciales. Una de esas películas que hay que ver para creer, y que en todo caso luego ya habrá tiempo para los comentarios. Así que de este escrito, que funciona más como epitomo por respeto al lector, puedo aseguraros que no saldrá spoiler alguno, ni frases que puedan condicionar ese visionado virginal que merece tener todo espectador ante una obra de las características de Nothing bad can happen.
Cuando Nothing bad can happen se proyectó en Cannes por primera vez probablemente hubo la sensación, más o menos generalizada, de que podía tratarse de un drama adolescente sobre creencias religiosas alejado del cine de terror y de la tortura. Sin embargo no era, ni mucho menos, una sensación veraz; por lo que, obviamente, no sorprende que un público, con escasas ganas de soportar el tipo de vejaciones que se dan cita en Nothing bac can happen, abandonara en manada aquella proyección. Los límites que infringe Nothing ban can happen son demoledores, terribles y absolutamente aviesos. Es un p*to infierno de película. Mucho peor que un torture porn al uso. Y lo digo porque he sido de los pobres incautos que cometieron el infortunio, no solo de engancharse a la trama, si no de encariñarme con los protagonistas por lo que representan y lo que son; y eso, por ende, deja huella. Al torture porn vas mentalizado. Esperas lo peor y quieres experimentar sensaciones grotescas, por lo que es tremendamente arduo que consiga sorprender si eres un experto en la materia. Habitualmente esperas lo peor (de ahí el título irónico del filme que traducido sería “Nada malo puede ocurrir”), pero cuando no lo esperas - como en esta ocasión – todo se multiplica por dos y eso hace de Nothing bad can happen un drama llevado al extremo y con el que hay que ir con sumo cuidado porque puede herir sensibilidades.
Lo mejor: Empieza igual que termina, en los brazo de Dios. Una burrada impactante y espeluznante.
Lo peor: Hay acciones de determinados personajes absolutamente incoherentes o no suficientemente bien explicadas.




