Molly Crows
La niña, de mirada perturbadora, amiga de los espíritus

Cuando Jess, una niña de siete años, y su madre alcohólica, llegan a Haslem, ambas no tardarán en sufrir el acoso y la intimidación de la gente del pueblo. Pero hay algo diferente en Jess. Ella puede ver y oir cosas que otras personas no pueden. Cuando Jess es atacada en una vereda rural, espíritus ancestrales despertarán con una terrible sed de venganda. Los lugareños se tomarán la justicia por su mano y cometerán un terrible acto sobre un inocente, a imagen y semejanza de la brutal caza de brujas ocurrida siglos atrás.
Presente y pasado se dan la mano en Molly Crows, película británica independiente escrita, producida y dirigida por Ray Wilkes en la que una jovencita de 8 años será el detonante de una vendetta espiritual cuyo orígen, por lo visto, deberemos buscarlo en la caza de brujas del s. XVII. Desde luego un primer mérito hay que atribuirle al bueno de Wilkes: si el éxito de su Molly Crows dependía, en gran medida, de contar con una actriz infantil que lograra comerse a la cámara gracias a su perturbadora mirada, el director y guionista (junto a su equipo de casting), parece haber dado en el clavo al reclutar a la joven y debutante Mercy Gaiger.



