Seekers
¿No acaba siempre igual?

Acompañado por un camarógrafo, cuatro amigos (Mike, Eileen, Sarah y George) entran en los bosques de Polonia para rodar un documental sobre su hobby: el “geocaching”, una forma moderna de la caza del tesoro. Durante su búsqueda, los miembros del grupo encuentran un viejo hotel abandonado donde pasar la noche. Pero el edificio esconde un oscuro secreto… la desaparición nocturna de una de ellos dará pie a una noche de pesadilla a la que ninguno sobrevivirá.
Esta sinopsis os suena, ¿verdad? Qué mala idea resulta acampar en lugares desconocidos con una evidente aureola de maldad. Recuerdo que en mis breves escapadas fuera de la seguridad de la ciudad no sólo he evitado estos sitios sino que he corrido como alma que lleva el diablo cuando un sonido extraño ha perturbado la quietud del bosque. ¿Es propio de un consumidor irredento de cine de terror? Pues yo siempre explico que sí: no en vano hemos visto el final de cientos de personajes ficticios a manos de su propia curiosidad. Así que a otro ratón con ese queso.
Bromas aparte, es cierto: “Seekers” es un concentrado de la expresión “más de lo mismo”. No es que me importe de base, hace tiempo que rechacé la esperanza de originalidad dentro del género, pero apesta tanto a genérico, desde el argumento hasta las escenas mostradas en el tráiler, que no puede más que causar un poquito de vergüenza ajena. De nuevo pediros que no me malinterpretéis. Seguro que mis palabras sirven de reclamo para alguno de esos sectarios que me critican por el supuesto odio que esgrimo hacia el found footage; en serio, ¿odio? Si odiase semejante formato no estaría cada dos por tres trayendo noticias de más adiciones al mismo, o siquiera viéndolas y reseñándolas. Fui de aquellos a los que les causó una gran impresión ver “El Proyecto de la Bruja de Blair” en cine, y por ello siempre sigo con atención las nuevas producciones de found footage a la espera de llevarme una buena sorpresa.



