Has filtrado por autor: Carlos Cubo

Guerra Mundial Z

El más caro y problemático rodaje del cine zombie

Guerra Mundial Z

Retrocediendo al año 2002 nos encontramos con 28 días después. Aquella película de Danny Boyle desató el revival zombie que actualmente sigue dando sus frutos. Por no decir que, no sin algunas críticas, puso de moda el rollo “infectados” y también a los zombies velocistas. No obstante, ese tipo de ¿muertos vivientes?, anteriormente fueron vistos, por ejemplo, en el clásico El regreso de los muertos vivientes (1985). El caso es que, con un subgénero prácticamente muerto (valga el chiste malo) y el cine de terror dando los primeros coletazos de su nueva etapa dorada tras la funesta década de los noventa, éxitos como el citado y otros posteriores, ya sea en cines – Amanecer de los muertos (2004), Shaun of the Dead (2004) o la propia secuela de aquella, 28 semanas después (2007) – o televisión – Dead Set (2008), The Walking Dead (2010-¿?) –, constituyeron la tormenta perfecta para que los muertos caníbales (o infectados hipervitaminados) camparan a sus anchas por todo el planeta.

La Cabina

El infierno cuando menos te lo esperas

La Cabina

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La Cabina

35 minutos. Es el tiempo que necesitó Antonio Mercero para desarrollar una de las obras maestras de la televisión española. Concretamente, una de las obras maestras del terror psicológico. Algo más de media hora que pega el culo al asiento, retuerce, enfurece y crea desasosiego. Todo comenzó en 1972.

Lo mejor: La interpretación de José Luis López Vázquez y el brutal in crescendo del guión.

Lo peor: ¿Lo qué?


Piranha 3DD

El doble de tetas. La mitad de gore.

Piranha 3DD

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Piranha 3DD

Cuando se anunció el remake de Piraña (1978), a muchos nos vino a la cabeza la típica serie Z chorra, cuya única utilidad sería rellenar alguna estantería polvorienta de video club. Lo que nos hizo cambiar de expectativas fue la entrada en el proyecto del director Alexander Aja. Nada menos que el francés que se dio a conocer con la notable Alta tensión (2003) y que posteriormente sorprendió a propios y extraños con un remake superior a su clásico original, Las colinas tienen ojos (2006). Precisamente por esta última, comprobada la habilidad de Aja para actualizar películas de culto y dotarlas de una potencia y dinamismos propias del cine de autor, las esperanzas en que la ya se conocía como Piraña 3D (2010) iban en aumento. Pese a que en la taquilla mundial dejó menos dinero del esperado (83 millones de dólares, que tampoco están nada mal teniendo en cuenta que costó 25), la respuesta del público, y por sorpresa también la crítica, fue bastante buena. Tanto, que los productores no tardaron en anunciar la secuela.

Nuevo desmadre. Nuevo director.

Lo mejor: David Hasselhof y alguna que otra muerte rebosante de mala leche.

Lo peor: Que tanta parodia termina por perder el norte, y que podían haberse gastado algo menos en desnudar strippers para mejorar unos insípidos efectos gore.


La Posesión

¡Que no paren las posesiones!

La Posesión

Como sucede con los programas sobre el mundo sobrenatural, el cine descubre cada día nuevas historias presuntamente verídicas para llevar a cabo sus guiones terroríficos. El “basado en hechos reales” constituye una marca cada vez más recurrida por Hollywood, y La posesión no es excepción. En este caso produce Sam Raimi, a través de su compañía Ghost House Pictures, lo que no produce excesiva confianza si tenemos en cuenta que, a nivel comercial, cosas como El grito (2004), El grito 2 (2006) y The Messengers (2007) han salido de sus despachos. El director es el danés Ole Bordenal, que previamente ya trabajó con la Ghost House en la curiosa La sustituta (2007).

La citada historia real en que se basa La posesión salió de un artículo de Leslie Gornstein para The New York Post, en el que contaba como una familia las había pasado realmente canutas debido a una caja de madera adquirida por la hija. Se dice que dicha caja era, en realidad, un contenedor para un Dibbuk, un espíritu maldito que parasita en los cuerpos humanos y los corrompe y destruye. Que te lo creas…