The Dooms Chapel Horror

Venganza de paletos

The Dooms Chapel Horror

Culpado por la muerte de su hermano mayor, el joven Kyle Cole es atormentado por los miembros de la comunidad. Una reunión secreta liderada por un hombre misterioso y peligroso llamado Jordan, establece el destino de la ciudad… pero los padres de Kyle, sucumbiendo a su dolor, deciden, en el último instante, enviar a Kyle lejos, con unos parientes lejanos. Ahora, años después, Kyle es un joven a punto de graduarse en la universidad. Acompañado de su novia Mandy y de Tanner, un joven realizador de documentales, viaja de regreso a Kaler Mills para hacer las paces con su madre y su padre, y finalmente hacer frente a los acontecimientos que le causaron tanta tristeza e ira cuando era niño. Pero sus padres no son los únicos que esperan el regreso de Kyle… Jordan, su hijo adoptivo Samuel, y la oscura y antigua creación de la venganza de Kyle, han estado esperando… y tienen hambre.

Cuento gótico de horror, monster movie (los productores de la película definen The Dooms Chapel Horror como un cruce entre Pumkinhead y Trollhunter), paletos descontrolados, nuestro viejo amigo, el grandísimo Bill Oberst Jr. (ya sabéis, el tipo con el que nunca os convendría tener una cuenta pendiente), como maestro de ceremonias… No hay absolutamente nada que me suene mal en The Dooms Chapel Horror. Incluso el tráiler que podréis ver a continuación, con esa extraña canción (he intentado averiguar quién la canta, pero no he encontrado nada. Soy un negado para estas cosas) y la potente voz de Bill acompándonos, me ha parecido prometedor.

3 A.M. 3D 2a Parte

¡La peor hora del día!

3 A.M. 3D 2a Parte

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

3 A.M. 3D 2a Parte

Una tremenda decepción, digamos que la peor cara del cine Tailandés y, en su condición de secuela, el aspecto residual de todo lo positivo que presentó su primera parte, cinta que por otro lado recomiendo encarecidamente a los amantes del terror oriental. En lo que respecta a “3 A.M. II”, poco hay que detallar salvo la advertencia de alejarse de ella, de no ser para los curiosos que quieran observar las debilidades del cine asiático en su máxima expresión, o completistas sin escrúpulos como el que suscribe. Nótese que no sirve ni para reírse a su costa, así que tampoco se presenta como apta para los amantes del cine casposo y cutre, pese a gozar con características del mismo, en concreto las peores.

Dividida en tres historias, donde el terror o siquiera el vulgar susto brillan por su ausencia, la película se extiende más allá de la hora y media con una morosidad injustificable. No sólo eso, la falta de solidez en la trama distrae la atención del espectador más estólido y, de regalo, genera una maravillosa aura de tedio sustentada por la predictibilidad de sus pasajes. Podríamos hablar también de la falta de profundidad en sus personajes, el uso alarmante de un humor y romanticismo que resultan estomagantes, incluso veo necesario apuntar a sus patéticos efectos especiales, pero sobre todo destaca por lo pueril de su enfoque en todos los aspectos citados, presentándose como un sustituto inferior de cualquier capítulo de la famosa serie “Pesadillas” (de la que, por cierto, se espera versión cinematográfica para el presente año). Obviamente el objetivo tras este estreno no era otro que aprovechar el éxito de su predecesora y hacer caja gracias al nombre de ésta entre los aficionado. Pese a no haberla disfrutado en semejante formato, ni siquiera el reclamo de su estreno en 3D pueden justificar la existencia de este error: muchos planos se ven antinaturalmente forzados para la función estereoscópica, amén de basarse en unos simples efectos especiales digitales con único objeto de reforzar manos que salen de la pantalla y otras lindezas tan sosas como tópicas.

Lo mejor: La ambientación de la segunda historia.

Lo peor: Unos efectos especiales ridículos y tan infantiles como las resoluciones de los argumentos.


Animosity

Hospitalidad mal entendida

Animosity

Ike y Carrie Bonner forman una pareja de recién casados que deciden mudarse a una casa situada en un bosque tranquilo y aislado. Carrie está nerviosa a causa de una serie de extraños encuentros con otras personas que viven en la zona, pero su marido rechaza todas sus suspicacias y las recibe como algo de lo que no hay que preocuparse en absoluto. Pero Carrie se horriza al presenciar un hecho violento que la convence, definitivamente, de que la zona es el hogar de siniestras poderes sobrenaturales.

Extraño argumento y extraño tráiler para Animosity, película independiente escrita y dirigida por Brendar Steere, director provinente del mundo del cortometraje cuyo mayor logro hasta la fecha ha sido The Velocipastor, un corto que cuenta la historia de un sacerdote que, al cortarse con un trozo de ámbar, acaba convirtiéndose en un dinosaurio ¿?. Animosity, cuya producción tuvo un coste de tan solo 15.000 $, es en realidad la tesis final del propio director y guionista para la School of Visual Arts de Nueva York, donde ha cursado los estudios superiores de cinematografía. Eso sí, el bueno de Brendar contó con la inestimable colaboración del veterano Roy Frumkes, cuyo nombre, así, de entrada, puede que no os diga nada; pero que resulta que es uno de los artífices, en calidad de guionista, productor y actor, de la mítica Street Trash (Jim Muro, 1987).

The Midnight Swim

Una droga de otro mundo

The Midnight Swim

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

The Midnight Swim

A veces es realmente difícil explicar porqué nos gusta una película que, teóricamente, no debería hacerlo. Han pasado más de cinco años desde que se estrenó Lake Mungo, un drama/documental de ritmo algo lento, plomizo, en el que se entremezclaban fantasmas con lazos familiares de un modo tremendamente psicológico bajo la sempiterna apariencia de un found footage, formato que empezaba, por aquel entonces, a estar en boga. A pesar de su ritmo, no solo me gustó Lake Mungo sino que además, a groso modo, me aventuraría a afirmar que, de algún modo, la película inició una tendencia muy particular dentro del subgénero found footage. Películas como Toad Road o la presente The midnight swim son paradigmas que hacen patente dicha afirmación: películas en las que el principal objetivo es explorar la psique del ser humano.

The Midnight Swim es un drama ambiguo, de ritmo también muy lento, pero que de algún modo logra apasionar, estremecer y enamorar. Lake Mungo y los fantasmas, Toad road y el infierno y The Midnight Swim y la muerte. Hay un componente muy real en todas estas películas, pero sobre todo en el caso de The Midnight Swim con cuyo sustrato, de algún modo, es mucho más fácil identificarse: la muerte. A lo largo de nuestro camino vital siempre existe un temor manifiesto a la muerte; y no solo por la nuestra propia, sino también por la de las personas que nos acompañan en la vida. De ahí nace la obsesión de June (Lindsay Burdger) por descubrir qué hay más allá de las desapariciones que acontecen en el lago - en concreto tras la desaparición de su madre – . Dicha obsesión la empujará a sumergirse dentro de un lugar más allá de la muerte y grabarlo todo para contárnoslo. En cierto modo es una curiosidad vital… ¿Quién no desearía conocer lo que hay más allá de la muerte (y más cuando te encuentras en una situación de completa agonía)?

Lo mejor: TODO.

Lo peor: aunque el ritmo no esté de nuestra parte, honestamente, NADA.